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Entradas

Valeria Guzmán Pérez (Ecuador)

  La poesía de Valeria nos mira de forma efusiva. Sus versos se nos revelan intactos, es la melodía de lo relevante. En ese paseo que nos embarcamos con sus poemas, remaremos hacia dios. Cuantos secretos se volvieron agonías, pero la palabra de Guzmán congela el canto de la angustia y lo transforma en un templo al que sin duda volveré. Si ya profanaste el templo, ¿qué esperas para saquearlo todo?   Efusiva penitente (2010)     *** La mordedura mecánica no es nada, es esa gota de muerte la que lo es todo. Bachelard   Antes del veneno te ha mirado   Antes de la caza ya eres suyo   A la ofidia no se le escapa presa   Después, su digestión demorada tendrá de ti hasta la última gota     Ofidias (2019) ***   * Noventa pechos de pinzones revientan contra los parabrisas, Darwin. No es relevante el tamaño ni la forma de sus picos. Mucho menos importa la melodía de su canto o la leveda...

Ramón Sonnenholzner Murrieta (Ecuador)

La poesía de Ramón es una aventura imaginaria donde todo debe arder. Sus versos potencian el amor al infinito, y nuestros corazones madurarán sobre esas latitudes. Sonnenholzner, el artesano de la palabra hará que sus letras vibren en el oficio del exceso. Así sus poemas tomarán la ruta del viento restaurando nuestros seres, hasta que el verbo se haga carne. Soy un artesano de la radiocomunicación que hace su trabajo queriendo ofrecer herramientas para pensar, por ello, me opongo a estas castas divinas que quieren darnos todo masticado.   (Texto  Inédito) Y de lo fálico El coito, sustancia infinita donde todo debe arder sin melancolía ni sacrificio no nos da tregua y abre con asombro mares sin nombre ¡El coito! ¡Para vencer, crear! Que el corazón palpite el instinto vibre y el cerebro cree un apostolado.   La muerte es sólo una aventura imaginaria en la que he anclado mis sueños. El hombre es un animal de harturas   Los polític...

Juan Sebastián Castillo (Ecuador)

La poesía de Juan Sebastián nos hace temblar con una caricia. Sus versos sonríen, saltan y vuelan más allá del tiempo. Su palabra es la mano fértil, la lengua insigne, la invitación abierta, el camino a la cima, la hoja que saluda frente al sol. La inspiración persigue a Castillo, y sus poemas se dan una escapada por los ríos del arte hasta llegar como fuente de vida.   Árboles (fragmentos)   II ¿Qué se planta en la entrada de la ciudad sin murallas y abandonada? Eres tú, pino, armario del sastre, columna del cielo, río constante de tiempo, ¿quién te ha plantado? ¿Lo sabes? Solo olvidas y perduras como mi patria, te enfrías con la noche y al desfallecer cargas el cielo. Eres tú quien saluda mientras los maizales se marchitan, eres un golpe, caída y flor sólida.   –Buenas noches, ama noche, ama luna, amo césped, cueva verde o dorada –son palabras de Jaime al desnudarse frente al sol y su cuerpo, maravilloso degollado, en la esc...