Ir al contenido principal

María José Carrera Pacheco (Ecuador)


La poesía de María José en su incansable afán por construir, desborda en gracia y sinceridad. Quienes la conocen o han disfrutado de sus escritos saben que su pluma fija la historia y el éxtasis vive en sus yemas. En los versos desbocados de Carrera, podemos sentir el calor de su alma atravesando el precipicio y no son sus letras sino sus ojos los que te han contado más de la cuenta. Antes de irse, abrirá esa puerta poética y dejará el sol en tus cuencos porque ella es verano y sus palabras fabrican surcos bajo las olas de la piel.

Visitantes del tiempo

Somos habitantes de la misma tierra
Pero la eternidad nos separa.
Sabes que solo hay minutos de distancia
Mas yo estoy convencida: hay una muralla.
Existe un abismo entre tus brazos y mi cintura,
Un cataclismo de ideas absurdas.
Somos un mar de asfalto y fatalidades,
No habrá perdón de ti ni de nadie
Si llegase yo a escaparme
Una vez más –y para siempre–
De tus más grandes verdades.
Pero es que somos tan opuestos,
Yo soy verano, tú eres invierno.
Somos puras nimiedades,
Arena en el desierto.
Dime ahora si te dejo,
¿Volverás a tu cueva
Incierto, deshecho?
No dispares, date aliento.
Escucha, dame tiempo.
No voy a irme todavía,
Antes dejaré el sol      en tus cuencos.


Abre esa puerta

Permite que me vaya
De una vez y para siempre
Sin boleto de retorno
Expúlseme tu mente.

Dale al día
Mis buenas noches,
Mi soledad, mi frío.

Hágase tuya
La voluntad de olvidarme,
Las intenciones banales
De no adorarme.

Tus labios y los míos
Génesis,
Cataclismo.

Frente a ti se cierra la puerta
que oculta mi ausencia.
Mis ojos te han contado
Más de la cuenta.

Que no te deje dormir la consciencia
De la escasa distancia con mi indiferencia.

¿Puedes sentir el calor de mi alma
Atravesando el precipicio?

El único temor es caer
En la zozobra de la nada,
Entre la bruma infame
De la madrugada.

Permite hoy, amor, que me vaya
De tu capricho y tu vanidad,
De tus manos egoístas
Que no me quieren soltar.

Tuvimos tiempo;
Lo agotamos sin remedio.
Hubo llamas entre nosotros
Que extinguió el invierno.

Te fuiste
Y me fui lejos

Merecemos el juicio.


Piel de papel

A veces la luna me contempla enloquecer,
Hacer surcos bajo las olas de mi piel.
Cada noche testigo indiferente
De mi apatía
De mi subconsciente.
Quizá me mira sin verme
Y sin mirarme me entiende,
Sabe ella mejor que nadie
Que hace tanto me ando ausente.
Algunas nuevas me interroga
Y en las menguantes me reprende.
Será que en verdad me habla esta luna
O de plano yo ya me he vuelto demente.
Cuánta gracia
Cuánta sinceridad
En las grietas de su figura
Y las cicatrices inolvidables de mi cintura.
Es la vendimia
De cien agostos
que alimenta la experiencia
De una historia mal escrita
Que realza quien la cuenta.


Recital andaluz

La pulsión incesante de sus dedos
devela lo equívoco del tiempo.
Ni aún el más bello canto es eterno…
Se va alejando
en un devaneo.

Un imparable cabeceo hace eco
de su insaciable afán por construir
notas altas y del azar
en callejuelas blancas de negras aceras.

Sus manos en el espejo,
más veloz es el reflejo.

Vaya impiedad con la que ostenta
la melodía de otro en otra era.

El éxtasis       
vive en sus yemas.


Sin juicio

¿De qué te culpo, poeta?
¿Acaso de tu soledad irresoluta
o tu afición de nicotina?

Te apunto por buscarme
en una sala oscura
y por andar a tientas.

¿De quién sería el error
si llegamos a vernos
y en ese vernos nos hallamos?

Y si una vez descubiertos
nos quemamos,
nos vamos,
rodamos,
retomamos la apuesta,
me tomas de la mano.

¿A quién reprocho, poeta,
si la pluma fija la historia
y la entinta sin juicio,
y nos quedamos
en silencio,
en paz,
deslumbrados?

De este café sorbe la suerte,
descifra el sinfín de tu taza,
decide si bebes del solsticio
o continúas con tus versos desbocados.

Biografía

María José Carrera Pacheco (Quito, Ecuador, 1989) 
Licenciada en Periodismo por la Universidad de las Américas. Máster en Estudios Lingüísticos, Literarios y Culturales por la Universidad de Sevilla, España.
Es miembro de la Sociedad Ecuatoriana de Escritores.
En el 2019 publicó los libros La amada errante (poesía), Ed. El Ángel Editor; Dentro/fuera, primer título publicado por la editorial Lluevediciones.
Participó en el Festival Internacional de Poesía en Paralelo Cero 2019.
Es productora del proyecto de poesía en radio versoTRASverso en la Radiodifusora de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.
Fundadora y directora de Lluevediciones, primera editorial de Ecuador especializada en la elaboración de libros-arte.
Además, está inmersa en la gestión cultural, la docencia y la investigación.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Karina Gálvez (Ecuador)

La poesía de Karina es aquella perla que brilla en la noche. Sus versos se convierten en caricias que maniobran a rienda suelta hasta convertirse en nuestro centro de gravedad. Su voz abraza sobre lienzo y lona, llevándonos al remanso de la fantasía donde se galopa de rosa en rosa y donde el poema se convierte en piel. Derramará ríos de prosa para llevarnos a lugares en los que nunca estuvimos, entre el alma y el deseo, llenando madrugadas hasta que el secreto se vuelva luz. Amazona Él, con su amor, me ha raptado como a Antíope raptó Teseo, y una guerra ha desatado entre mi alma y mi deseo.   En vano elevé mi pelta para huir de su mirada, pues sus ojos traspasaron cual sol entre mis pestañas.   Como Hipólita, ceñí en mi vientre un cinto lleno de magia, que él maniobra a rienda suelta en todas nuestras cabalgatas.   Y es que, igual que Belerofonte, sobre Pegaso revuela.  Sus alas, que lo hacen libre, me vuelan a una luna llena.   Talestris y Ale

María Gloria Carreón Zapata (México)

La poesía de María Gloria nos hace reflexionar con calma. Mientras deambulamos de la mano del silencio sus versos posan sobre el firmamento para que nuestros ojos vieran a lo lejos a la florida primavera. En sus letras encontraremos sentimientos divinos, el frescor de la tarde, la belleza del paisaje y nuevos bríos.   Desbordante ilusión (Octava Italiana)   En el frescor de la tarde de otoño anduvimos la brisa, los caminos perdidos como tristes peregrinos el campo su verdura es prioridad sentimientos divinos, el sublime ocre de la belleza del paisaje disfruté de las aves, su lenguaje mostrando el sil tostado la bondad.   Desbordantes las aguas del riachuelo danzaban onduladas, por la orilla lograron salpicar la dura arcilla para que nazca solitaria flor y de tus ojos luz de mi esperanza, es chispa de fantástica ilusión en la realidad de la ficción la vida nos brindó mágico albor.     Nuevos bríos (Octavas Italianas)   Probé de la vida a

Isabel Salas Domínguez (Venezuela)

La poesía de Isabel desnuda el verso sabio. Salas nos acaricia con cada texto y nos invita a fantasear con sus poemas eróticos. Sus letras nos cortaran la respiración, acelerará nuestra cadencia hasta ser cómplice de tanta desnudez porque su lírica nos llega encendida. El olor a carne, el fruto complaciente, todos los verbos gozando, nos liberarán de la sumisión hasta conocer esos mares prolongados del deseo. Abro la boca en gloria bendita para ti abro la boca acumulada desnudo el verso sabio verso jugoso que llena mi verbo aflorado verbo lamido que moja tu garganta fruto meloso complaciente mieles queridas que trepan a la boca por los dedos al pasearlos por la flor caliente al bañarlos de brío dedos rendidos entre los pliegues mieles sostenidas en las puntas mieles que abren las bocas bocas saciadas de mieles abro la boca en gozo deleitado para ti busco el bocado fuerte abro el sexo prendado en tu boca acomodo el verbo servido poso en tu boca