José Vásquez Dulce (Ecuador)


Cuando leo los poemas de José, me dejo llevar para estar en paz y no sufrir aunque mis alas estén rotas y la piel arda con ese fuego que no cicatriza. Vásquez es el poeta que rompe el silencio, sus letras son el grito de lucha para dejar de ser invisible, aunque se cuestione así mismo sí lo que escribe es poesía. Sus palabras le darán el sitial que reclama en la sociedad y todas las puertas se abrirán para aquellos que de una u otra forma fueron desterrados.

Ella
No es aquella que todo el mundo dibuja, 
con capa, 
haz y cuervos a tu alrededor, 
mientras de un picotazo devoran tus ojos.

No es aquella
de la que todo el mundo huye
mientras otros simplemente
se dejan llevar de la mano
para estar en paz y no sufrir.

Ella, no es ese sueño profundo
del que todo el mundo habla
pero sí el miedo que tengo
de perder lo que quiero.

Muchas veces rezó un Padre Nuestro 
un Ave María para que ella no aparezca 
para que santos dioses y vírgenes me protejan 
y hagan más demorado su llegada.

Me he salvado de ella desde que nací,
siento que tengo una deuda con su hermana la vida.

Cuando toque irme
recogeré cada paso
visitaré los lugares que no alcance a ir
y dejaré a medias mi grito de lucha
para dejar de ser invisible.

El ángel desterrado para sufrir en el Apocalipsis
El ángel, después de haber sido desterrado del paraíso, estaba viendo como el mundo donde fue a dar, comenzaba a desmoronarse, hogares disfuncionales, niños violados, jóvenes en drogas, madres maltratadas asesinadas mutiladas, hombres alcohólicos en medio del mar de palabras blasfemas.

El ángel lloraba todas las noches, aunque fue desterrado no perdía la fe en Dios, sentía que su piel ardía con ese mundo, sus alas estaban rotas.

No podía hacer otra cosa, tenía que estar con los mundanos, aunque eso le cueste lo poco de vida que le quedaba.

¿Lo que escribo es poesía?
Los escritos que hago a media noche, cuando las ratas
pasean libres en el Boulevard 9 de octubre
¿son poesía?

Los escritos que le hago sobre borrachos, putas, personas con discapacidad, niños, muertes, ángeles y demonios no son leídos por críticos literarios.

Sigo siendo invisible
esto de darle voz a los demás
ya no funciona,
mis poemas
no tienen el auge que los demás,
están por debajo
en cambio
la lujuria,
las drogas
el miedo tienen mejor puesto que el yo.

A veces me pregunto
¿lo que escribo es poesía?
no lo sé, porque aquí nadie me dice nada sobre mis textos.

No escribo para tener un premio un reconocimiento
pero si escribo para al menos ser visto
no como un ejemplo de poeta cutre
pero si como un poeta que rompe el silencio y se la pasa reclamando a la sociedad su lugar.

He decidido muchas veces dejarlo,
no como una advertencia de suicidio de una pasión que nació de la nada
sino como una forma de despedirme de algo que tampoco funcionó,
para no estar todas las noches preguntándome ¿lo que escribo es poesía?

Biografía
José Vásquez Dulce, 29 años (Guayaquil-Ecuador)
Licenciado en comunicación social, escritor poeta juvenil, parte del taller Literatura en movimiento y del Festival Internacional de Poesía de Guayaquil "Ileana Espinel Cedeño".

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