Ir al contenido principal

Juan Secaira Velástegui (Ecuador)


Cuando leo los poemas de Juan el dilema en el que estoy desaparece porque sus letras son sinónimo de celebración.  Esa sensación de volar que me da la palabra de Secaira me aleja de la vida misma para vivirla. Insisto que su palabra crea el efecto con letra resaltada, pues doy pasos por sus versos por el simple placer de darlos. Nada detiene la brisa de su voz optimista y nos deja con una tarea: reírse de uno mismo.

Celebración
En la búsqueda utópica del <alma de diamante>, de la que habla Luis Alberto Spinetta en su poesía

frecuencia inaudita
para que se reinvente la sensación de volar

relojes fuera de horario
muñecos dando cátedra

soplar lo que queda en el margen

partículas en el suburbio de la noche

el espacio entre los nombres no es el silencio

en pleamar la garganta se nutre

existe la destrucción en el amor propio

sendas bajo el desparpajo oculto en filamentos
que celebran también lo soñado.

Exhausto
¿Puedes creer que no recuerdo ahora el nombre del pintor alemán
que tanto me ha gustado desde la época universitaria?

en uno de sus lienzos estaban varias mujeres
retozando

una máquina trabada en la cabeza, lo peor es la expresión tan reiterada:
tengo el nombre en la punta de la lengua

estanque con el agua a cuentagotas

más que problema el olvido se convierte en un collar intermitente

tú entras a la habitación
te cuento el dilema en el que estoy
comienzo a describirte sus cuadros
la perplejidad aumenta

me duele la pierna, como si me la desprendieran con fuerza y odio

aguardo tu ayuda, me dices una cantidad de nombres
ninguno es el que quiero

sé que en él hay una R y una F

no me desespero, aunque caigo al piso por la complicación de la pierna

los profesores en la facultad solían decir que las lecturas nutren
cuando regresan a ti de otras maneras
la memoria en un espiral rompiéndose

estoy seguro de que luego, hoy en la tarde o en la noche
o mañana o pasado mañana
de pronto
el nombre del pintor alemán aparecerá

hallazgos agudos

el cerebro jugando no es un asunto moral sino práctico

así es la vida, me repetiré
exhausto.

Pintar
Escribir 14 horas al día
el mismo tiempo que Lucian Freud ocupaba para pintar
demencial y orgánico

ser un patólogo de uno mismo
de los demás

si los ojos observadores enajenan las retinas
escrudiñar los ángulos bajo una mirada única

feroz caricia del desembarco

trazar al cansancio para eludirlo hasta el cansancio

eléctrica pose
enmarcada en el declive de un gesto salvaje.

Signo
Recae
se abre paso

indeciso signo de admiración

fábula escrita

arbustos

las risas se apuran

el insomnio traspapelado

estrellas de una moneda de diez centavos, de una de cinco
se agolpan en la garganta

islas químicas

en la columna vertebral converge el núcleo del sistema sensomotor

zona abierta a oposiciones diarias
transparentes se expulsan embestidas
por ellas mismas

nada más lúdico que el sobresalto de noches propicias

trenes a todo vapor
donde un espectro se asume caminante.

Remotamente
Ausencias que se cubren con arrojo
la lluvia quemada en las pupilas

ningún don es capaz de abordar los pasos
más que el deterioro

es demasiado tarde para esperar un regreso

ajustar el engranaje de un reloj de pared en el enésimo insomnio
conseguir un lecho
activar los sentidos

a una distancia inadecuada, doblarse ante el dolor

no caben las emociones primarias
los consuelos con palabrerías hipócritas

la ola proclive al acabose en su naturaleza

existe la impresión de una mirada absorta bajo la arena mojada

ni una sola campanada puede adormecernos ni detener la brisa

los conteos se dan desde el primer golpe
huele el miedo a valentía retorcida

la movilidad carece de peso interior
no es un asunto de voluntarismo

pinchazos

imágenes como flashes sumergidos
sin añoranza, sin castigo, sin buscar culpables

se riegan las plantas, incluso las que se sabe
marchitas antes de que las toque el agua

las palabras también crean afectos con letra resaltada

extender los brazos para sentirse sin ellos

tampoco la binaria proporción de la vida

quizás el cerebro sea poderoso, definitivo
tal vez el espíritu sea valiente
o la voluntad o el alma

todos ellos
pese a los esfuerzos
no logran que un cuerpo se mueva
ni remotamente

el balanceo es la marca a ser escrita

proclives al temblor que mueve el espacio en su tiempo.

Arma
Raíces

el fuego interno, la luz
combinan sus fuerzas

junto a la claridad
pesadillas extinguiéndose

la mancha no es errónea

lápices para jugar con el rojo, el amarillo, el naranja

giros que asientan y niegan a la par

instantes impulsados hacia el descubrimiento
del resplandor de los desposeídos

unas manos atreviéndose a dibujar
una pequeña arma
de destrucción masiva.

Aflicciones
Aflicciones adversas
los escombros se confunden
nos vamos doblando ante su fuerza

por lo menos en la lumbre
la ceniza se convierte y cae

mudanzas diarias

se anidan anhelos
atisbos
destellos a media luz

un equilibrista en la intemperie del azoro

bajo la aventura y el soporte
un hombre extraviado
en un cuerpo irreconocible

desde el límite de la convivencia indómita
certezas cubren el latido

vale reírse de uno mismo

crear desde la realidad propia
irrealidades genuinas
con lo que conlleva tremendo trip.

Convive
Devorar los colores
no coronas
vestigios

la impetuosa consecuencia

varias veces el veneno en el cuerpo

manzanas verdes en atroces cestas

miedo

los párpados caídos, las ojeras

alejarse de la vida para vivirla
nutrirse de esquivas asfixias

partes de la anatomía

la desmemoria convive
para poder habitarnos.

Hice
En el confín de los apremios
somos grandes amadores

dibujamos secuencias
en telas rotas

estímulos en los cuales la interperie
cobra verdades 
que no podré traspasar a la cartulina
con desenvoltura y rapidez
ni en la sumatoria de todos los años por venir

se vive un infierno

basuritas en los ojos

mal trago y rebeldía

maldiciones expulsadas

sobre el espacio blanco
una silueta
en insana combustión.

Geometría
Fuimos dichosos
quizás sí
en cópulas
de fin de semana

flotan las luces de las lámparas

el intento se opone
a develar incógnitas.



Rock
Rumbo a la consecución
luz ineludible

cóncavo el cielo

el desierto en el grito
de un ángel púrpura

sin dar el paso
ante la línea aérea del descuadre

aprendemos, fallamos, acertamos
nos convertimos
no en estrellas de rock and roll
sino en fugaces apariciones
profanas
de rock and roll.

Salgo
La mayoría del tiempo

inconsciente
intenso
suelto

doy pasos por el placer de darlos

luego vuelve la penumbra
pero yo salgo.

Biografía
Juan Secaira Velástegui (Quito, Ecuador, 1971). Licenciado en Comunicación y Literatura por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.
Ha publicado el libro de ensayo Obsesiones urbanas, 2007, texto crítico acerca de la obra narrativa de Humberto Salvador.
Los libros de poesía:
-Construcción del vacío, 2009, editorial Sarasvati, Nueva York, mención especial del premio Ángel Miguel Pozanco (España).
-No es dicha, 2012, editorial El Tábano, (Premio Nacional de Poesía Jorge Carrera Andrade).
-Sujeto de ida, 2014, Casa de la Cultura Ecuatoriana.
-Ribera de cristal, 2015, Ediciones de Pandora, Tampa-Florida.
-La mitad opuesta, 2017, editorial S Libros.
-Caracoles hacen círculos en las sienes, 2017 (Una de las plaquetas ganadoras de la colección Cronología del Espejo, de Editorial Despertar).
-Y La malsana marcha a contraluz, 2018, Jaguar editorial.

Ha sido en dos ocasiones uno de los triunfadores del concurso de cuento El Retorno. También ha sido en dos oportunidades uno de los ganadores del certamen nacional de poesía El Retorno.
Se adjudicó un accésit en el concurso de poesía organizado por la revista española Katharsis. Y otro accésit en el concurso de poesía argentina Puente de Palabras.
Forma parte de antologías nacionales e internacionales. Las más recientes son la antología Voces del Café, publicada por Nueva York Poetry Press, 2018; y la Antología de poesía iberoamericana actual, publicada en España en el 2018.
Su obra poética ha sido traducida a varios idiomas y ha recibido reconocimientos en el Ecuador y en el extranjero.
También dibuja y pinta, con su mano menos hábil, pues, debido a una enfermedad, dejó de ser diestro para aprender a utilizar su mano izquierda. Lo sigue intentando. En el 2019 presentó sus dibujos en la muestra colectiva El arte es dicha.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Karina Gálvez (Ecuador)

La poesía de Karina es aquella perla que brilla en la noche. Sus versos se convierten en caricias que maniobran a rienda suelta hasta convertirse en nuestro centro de gravedad. Su voz abraza sobre lienzo y lona, llevándonos al remanso de la fantasía donde se galopa de rosa en rosa y donde el poema se convierte en piel. Derramará ríos de prosa para llevarnos a lugares en los que nunca estuvimos, entre el alma y el deseo, llenando madrugadas hasta que el secreto se vuelva luz. Amazona Él, con su amor, me ha raptado como a Antíope raptó Teseo, y una guerra ha desatado entre mi alma y mi deseo.   En vano elevé mi pelta para huir de su mirada, pues sus ojos traspasaron cual sol entre mis pestañas.   Como Hipólita, ceñí en mi vientre un cinto lleno de magia, que él maniobra a rienda suelta en todas nuestras cabalgatas.   Y es que, igual que Belerofonte, sobre Pegaso revuela.  Sus alas, que lo hacen libre, me vuelan a una luna llena.   Talestris y Ale

Paula Andrea Pérez Reyes (Colombia)

La poesía de Paula Andrea es la llama que danza sobre las melodías de cada momento. En sus versos se ha despertado mi deseo y encuentro vida. La escritora Pérez Reyes suspira sobre sus corrientes y mantiene encendida las palabras, los gritos y las líneas de nuestros cuerpos. Me refugio en su escritura para escapar hasta llegar a otro aire, otro tiempo. Ela sobre la laguna de Estigia A Gustave Doré que sigue en la barca Ela va en la barca sobre la laguna de Estigia Ela suspira sobre sus corrientes  Y en un vaivén de venenos para prolongar el recorrido  encuentra  un alma atrapada en una esquina de la barca. La vida es una débil llama que danza las melodías de momentos  Ela es una vela que se mantiene encendida  alumbra sobre la laguna de Estigia El tintineo de las monedas hace contraste entre las moradas de la tierra y el mundo del olvido. Esta noche no viene Flegias Esta noche no nos visitará Caronte Esta noche Ela deja los cuerpos a las puertas del abismo

Andrea Suarez Núñez (Ecuador)

Con la poesía de Andrea tendremos la excusa perfecta.  En sus versos seremos la antorcha en días de campo. Suarez nos derretirá con detalles, empañará nuestros ojos imaginándonos gritos de felicidad. Sus letras tienen un mensaje para el lector: no hay que caer en un abismo por alguien. La soledad en invierno El clima nublado y las manifestaciones de mi corazón  herido y roto combinaron tan bien el día de tu partida,  que empezó a llover cuando mis ojos se empañaron.  Por un momento me sentí consolada por ello,  pero el   dolor seguía inmerso. Fue así como una noche en invierno decidió partir de la compañía de este repulsivo ser, y sin fundamentos  cuestionables, incentivándome así a pedir una entrada para el lugar menos deseado, pero más visitado, la  soledad. Hotel 321 Estoy en la última habitación de aquel hotel que  solíamos ir, imaginando nuestros gritos de felicidad  inaudita, que ahora se convirtieron en noches de  desvelos desde que t