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Kevin Víllacis Larco (Ecuador)



Kevin va al grano: las aceitunas no son suficientes cuando la piel deseada extiende su silueta. Su poesía congela el valle de los instantes, allá donde algunos hacíamos los días con amor y otros el amor con los días. En el olvido no hay cabida para su arte y del silencio brotan lágrimas desorientadas que se van resbalando a la cuenca de su voz e incrementa la cuesta del tiempo.  La palabra de Víllacis es un viaje que hipnotiza, el camino permanente para ser un pro.

Habrá que dejarla ser
Hay que enterrar a la vieja
Sí, pero no hay oro para el ataúd,
habrá que cremarla como a los bosques
Puede ser, aunque en pocos ismos será tarde,
su pie está desdibujando una alpargata
casi se puede ver el cubismo de sus uñas
verdes / incrustadas de cada canalla
que golpeó en el camino cuando robaron
su pan y quemaron su casa de jengibre
Mira esa rodilla / la canilla de cantera
el cartílago lechoso
Así no podrá subir al cielo
le faltarán un par de alas
Tranquilo / para eso hay escaleras eléctricas
y sillas también / o cómo murió su único hijo
ajusticiado por la venganza vegetal
de un granjero que confundió su pobreza
con la solidaridad del espantapájaros
y luego lo acusó de haber convertido
su maizal en un night club para cuervos
e indolentes vagabundos adictos al maíz

Bueno, al menos la cadera sigue bailando,
dos gotas de aceite tres cuartos
y podría hacer la danza de los esqueletos
al vaivén de ese pasillo
con lamento criollo

Se va haciendo tarde
el sol ya entró a su boca
y la luz ilumina el techo por los ojos
y el brillo calcina sus costillas
para dejar ver el exceso de corazón
que con el último gorgoteo de ceniza y cal
vuela queriendo ser polvo
como queriendo ensordecer
para no oír a sus hijos decir:
no hay dinero para enterrar a mamá
Ningún féretro cubriría sus albas
los gritos de los búhos
y cada mar que limpió
desenredando las olas
con sus dedos de tormenta y oleaje pasivo
Ningún féretro podría soportar el peso
de los abandonos / los países que creó
las risas, tucanes, lágrimas y avestruces
que la hacían más humana y más pájara
Solo dejémosla en el bosque,
mañana se la llevarán esos pequeños dioses
ocultos entre la madera y las arañas
Mañana volverá
y si una roca rompe la ventana
Será ella
Si una granizada derrumba el techo
Será ella
Si un árbol llora
          Quizá no sea ella
Será padre dejándose
acariciar
por el canto de mamá codorniz


                                                                             -El linaje del punto (2020)

/Era un buen niño/
pero fuma
Quizá un actor llegando tarde
a su primera obra
Un mimo que olvidó pintarse
el silencio en una lágrima desorientada
solo porque vieron en su rostro
la mirada intacta de un triste por la mañana
escupido por la  ballena de noche
Par de ojeras por cada
fantasma que anegó su sueño
y esa nave bucal donde transportaba
su doctrina perforada y el corazón celeste
La fobia por los escenarios
y esos gustitos refinados
como entalcarse las alas de los ojos
y limpiarse el pecho
donde los pollitos pian
y el gorgojo deja el maíz para que lo coman
Donde baja el olvido
y congela el valle de los instantes
Así mientras resbalan a la cuenca de la voz
e incrementa la cuesta del tiempo
Sienten en sus dedos quemados
 el saludo azul del viento
Con espinas en la boca
brinda por un beso de canela
Sabe que los mimos no gritan
A pesar del fuego
A pesar del gusto por los mirlos
begonias gusaneras o insinuaciones
directas contra la muertecilla
que se desnuda frente al espejo

Éramos ocho lunas u ocho mimos u ocho mirlos
con los rostros pálidos y
purimentados por el vértigo,
descontando nuestras penas:
lápidas con nombres listos para encriptar

Algunos hacíamos los días con amor
y otros el amor con los días
Éramos imposibles y
todo iría a mundo lento

Las aceitunas no son suficientes
cuando la piel deseada extiende su silueta
Cada aceituna lleva el hueso
ausente del corazón
y uno muere
con el hueso
en la garganta
                           
                                                                         -El linaje del punto (2020)

Fotocopia de una biografía caduca
¡Qué niño!
Acudiendo a su voz
hasta ganarlo y perderlo todo
Allá, en el año 2008,
Alguien escuchaba por primera vez
una guitarra eléctrica
mientras en la otra parte del mundo
       todo existía
Cuántas cosas fueron nombradas
como silvadores y rayuelas
         cataratas y discos
La música ya era global:
los beatles habían perdido
al submarino amarillo
Nacían otras generaciones
Se engrosaron los años
La vida era sana
Jugabas contra todos
y tenías miedo a las alturas
Ahora temes estar abajo
y juegas con todos
Te olvidas de los maestros,
de la crueldad educativa
Del Ponte la gorra, sonríe
ponte recto, izquier dos tres cuatro
Córtese los sueños
sabemos que llegará lejos:
primero muera aquí.
Así hieren las sentencias.
Luego regresas a lo perdido
A las pruebas que pasaste por
escuelas universidades
o tristes centros de acopio para las letras
Aprendiste de la competencia limpia
y la oscura
Nada quedó de ello y así
pasaste los exámenes trimestrales
Ahora la vida es un examen permanente
donde todos se copian
y anotas un corazón
bajo la mano
por si la profesora te mira
                                                               
                                                                     -El linaje del punto (2020)

Cronos esta cabreado
A Jotamario

Alguien jugó con su tiempo
  - se adelantó a su espanto -
Y es que quién jugaría con alguien
que se desayuna a sus hijos
con un dedal a contravoz(s) .
¿Pero qué necio sería tan caradura
para construir la velocidad de la luz?
Desafiar con su cara de aguja
a las manecillas de dios
Acelerar el tiempo de vida
                                  de muerte
                                  de ida y llegada
porque fue injusto al romper
las leyes de los zapatos y las huellas
Porque fue inconsciente al aprender
a correr en las orillas de la muerte
         porque el filo de la vida duele.
Porque Cronos hizo el tiempo
en la horda de los zapatos
y alguien los puso ruedas
                                 y alas
                                 y resortes
para saltarse las reglas de los juegos
    y creer que llegará lejos,
a un sinfín donde los únicos a tiempo
son los descalzos y los pobres
que por culpa de un zapatero endiablado
se adelantan a la muerte
y llegan jóvenes a los dientes
de los cronófagos rojos
Mientras alguien grita a lo lejos
!Cuidado con el muerto,
          que a lo mejor,
                         llegará tarde!

                                                                           -El linaje del punto (2020)

Vingala a las 7 y 40

Para la proesía*[1] viajar es imposible
Le jode sentarse a lado de los poetas
-extraños animales a cuadros
con sus versos de transporte público
y ese olor a gentil preuniversitario-
Cuando mira de reojo
de remadre se repica:
¡Porqué soy como ellos!
Hechos los que carbonizan el mundo
con su maderita HB y el papelero
Charleston del 2017 reciclado:
¡claro, para poemas ecológicos
saben decir cuando les preguntan!
Luego quedan 20 kilómetros
de irse rozando las penas
Uno que otro dolor coincidencial
Las mismas referencias
Que el borgiano alérgico a los espejismos
Que el del nicho hecho Zoroastro
Que el descabezado suicida de Guayaquil city
Que el vomitor de conejillos
Que el nerudo progenitor de los verbos
más repetidos de esa noche
Todos aparentes en la rutina
de llegar a las 8 al trabajo
Recargar el móvil
y escribir:
Malditos poetas,
los detesto.
Todos en el mismo transporte público
escribiendo en sus telefónicos collages
                                               diarios
de animal diurno sobre grafito HB
que los hipnotiza y los hace zombis
del lenguaje
Al fin y al cabo
Malditos proetas
¡Cómo los amo!

                                                                             -El linaje del punto (2020)



[1] Porque todos pueden ser poetas, pero para ser un proeta necesitas ser un pro.

Biografía
Kevin Villacís Larco (Sangolquí, 1997). Poeta, tallerista, investigador y mochilero. Es licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Politécnica Salesiana (UPS), espacio donde integra el grupo de investigación Semillero Semiótico; desde 2018 es miembro de la FELS, Federación Latinoamericana de Semiótica, gracias a sus exploraciones académicas sobre la literatura ecuatoriana y la fiesta fundacional de Quito.

Director y editor del Colectivo Editorial La Calamita, proyecto artístico literario, y cofundador del laboratorio literario Gallo de Hojalata. Participó en varios recitales poéticos en Quito, Pelileo, Ambato, Esmeraldas, Guayaquil, entre otras ciudades. Actualmente es editor en El Ángel Editor; así como asistente de coordinación y librero en el Encuentro Internacional de Poesía en Paralelo Cero. Sus poemas aparecen en la antología del XI Encuentro de Poesía en Paralelo Cero 2019, en el blog literario de Homero y sus players; y sus artículos han sido publicados en la Revista Utopía (de la N. 97 hasta 103). Su primer libro de poemas se está editando en New York, bajo el sello editorial New York Poetry y saldrá a la luz en el presente año.

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