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Felix Villacis (Ecuador)


La poesía de Felix forma un nudo en la garganta. La fuerza de sus letras esparcidas solo se escriben sobre la piel virgen. Los versos de Villacis son como la flor más fuerte del campo, versos que detendrían cualquier tempestad. Su palabra se convierte en la respuesta, en la alegría del alba, en el rayo de luz y mi esperanza me ha sido devuelta porque al leer sus poemas todas las flechas incrustadas en mis costillas se hicieron una melodía donde la vida cobra sentido.

Un libro de tinta roja
Con la lluvia que solo una sonrisa sepultada emana,
arranqué las flechas incrustadas en mis costillas,
en mi pecho y en mi espalda.
Quise tumbar el cielo sobre ellas
hasta que estuvieran
empapadas sobre mis manos.

Pero toqué las heridas que esperaban ser acariciadas
y sentí la sangre que manaba de ellas,
así que tomé la punta de una flecha
y la hundí un poco.
Empecé a hacer lo único que podría sanarme,
o quizá también destruirme:
Escribir.

Presentación
Recuerdo la primera punzada
y la reconfortante melodía de mi cuchilla
sobre la piel virgen,
sin mancha ni magulladuras.

La fuerza de mis letras esparcidas
que empezaban a tomar forma
y el sentimiento de quien observa el cielo
cuando ha recorrido hasta la última esquina
               de todos sus infiernos
que se fortalecía con cada trazo,
y que al final se convirtieron
en la carta de despedida de un mortal sin rumbo
y de presentación
        de un poeta principiante.


Cuestión de tiempo
Tu amor fue como la llama de un fósforo
en una habitación oculta
dentro de los pensamientos de quien ha partido,
como la flor más fuerte del campo
que admiras primero que el resto
y parece pintarse solo para ti,
como la estrella en el cielo que aparece
donde siempre es de día,
y como el calor del verano que llega después
del invierno que ha cobrado más vidas
que los brotes en primavera.

Pero se apagó con las lágrimas de un poeta defraudado,
se marchitó como las almas que deciden juntarse
con la persona equivocada,
desapareció como las promesas de quienes las dicen
cuando la adversidad está dormida,
y se convirtió en el frío de un invierno letal
del que nadie se salva.

Y todo aquello sucedió más rápido
que un beso de quienes ya no desean
ni tomarse de las manos.

No me pidas
No me pidas que detenga la tempestad
porque el pájaro que cantó desde que llegaste
no quiere morir con las espinas de tu partida
sin dejar una melodía que valga la pena.

Porque la vida cobra un poco de sentido
cuando te conviertes en la respuesta
de las preguntas que ni sabía cómo formular.

Porque el sufrimiento no es tan malo
cuando estás para curar un poco las llagas
y tus besos son el bálsamo que no tiene precio en el mercado.

Porque entendí que el amor se corresponde.
Tú lo correspondiste.

Me devolviste el calor 
que los abrazos proporcionaban,
la alegría del alba cuando la vida necesita un rayo de luz,
la habilidad de apreciar el amor de los demás
aun cuando se resisten a mostrarlo.

No me pidas que no me ahogue
porque te veo nadar a otras aguas,
y no sé si todo lo que has hecho se irá contigo.

Incluso, peor, que no pienses regresar
para salvarme.

Dormir
Al anochecer mi paz se entregó a la guerra
y vi en el campo repleto de granadas
al amigo perdido,
al animal abandonado,
a la mujer golpeada,
al anciano olvidado,
al indigente desprotegido.

Caminé por las calles descuidadas
y me saludó el cielo sin estrellas,
que lloraban al campo que ahora es un desierto,
a las flores que se marchitaron
y a las que nunca florecieron.

Mi memoria cantó las baladas que dejaron de sonar,
y bebió en el bar cerrado
porque los amigos tomaron un rumbo distinto.

Mi esperanza arrebatada abrió el libro sin terminar de leer,
visitó los teatros donde las máscaras cayeron al polvo,
imaginó las películas que nadie miró
y vivió las historias que dejaron de ser contadas.

Ayer me entregué a la guerra
y quise quedarme tendido bajo la reconfortante despedida
que las almas pecadoras viven cuando terminan el camino.
Pero hoy me entrego a la vida
pensando en que puedo hacer algo
para cambiar lo que tanto duele.

Biografía
Cuando le preguntan a Félix a qué se dedica, él solo responde que le gustan los libros. Lee desde los once años y a los catorce empezó a escribir su primera novela, A la cuenta de tres, publicada por primera vez en 2016. En 2018 decidió escribir una novela contra el maltrato animal. La vida que me diste, cuya segunda edición llegó a sus lectores en 2020. Esta novela lo llevó a apoyar a fundaciones animalistas en su país y conquistó el corazón de cientos de lectores. Su tercer libro, Las palabras que formaron un nudo en mi garganta, fue publicado en 2019 y actualmente sigue escribiendo novelas, cuentos y poemas. 
Sus nuevas obras las puedes leer en Wattpad, su usuario es @felixvillacis1
Además es librero en librería La Madriguera, forma parte del equipo editorial de Editorial Madriguera y comparte sus lecturas y escritos en perfiles de Instagram:
@felixvillacis1
@loqueleefelix
Desde 2019 estudia la carrera de Literatura en la Universidad de las Artes de Ecuador y en 2020 empezó la carrera de Comunicación en la UNIR. Ha participado en decenas de ferias de libro y eventos literarios, además de conferencias para fomentar la lectura y escritura, sobre todo en los jóvenes.

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