Ir al contenido principal

Isabel Salas Domínguez (Venezuela)


La poesía de Isabel desnuda el verso sabio. Salas nos acaricia con cada texto y nos invita a fantasear con sus poemas eróticos. Sus letras nos cortaran la respiración, acelerará nuestra cadencia hasta ser cómplice de tanta desnudez porque su lírica nos llega encendida. El olor a carne, el fruto complaciente, todos los verbos gozando, nos liberarán de la sumisión hasta conocer esos mares prolongados del deseo.

Abro la boca en gloria bendita para ti
abro la boca acumulada
desnudo el verso sabio
verso jugoso que llena mi verbo aflorado
verbo lamido que moja tu garganta
fruto meloso complaciente
mieles queridas que trepan a la boca por los dedos
al pasearlos por la flor caliente
al bañarlos de brío
dedos rendidos entre los pliegues
mieles sostenidas en las puntas
mieles que abren las bocas
bocas saciadas de mieles
abro la boca en gozo deleitado para ti
busco el bocado fuerte
abro el sexo prendado en tu boca
acomodo el verbo servido
poso en tu boca mi bocado urgido

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Con mi hambre crecida
y los pechos elogiados
con la cadencia inquieta de mi lengua
con la entrega de mi saliva cultivada
con lo diestra que soy cuando me inclino
con el vientre amoroso
con mi húmedo verbo fecundo
con los pliegues recién acariciados
y los dedos oliendo a flores
con mi respiración libertina
con el celo del jadeo
con el sudor en gozo
con el doble latido de mis labios
y la voz perversa de mi hembra
agrando la raíz vigorosa de tu cuerpo
frotado

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Al mirarte
sostienes tu brote
con la mano pulida
forras la punta de júbilo fornido
sé que acomodas tu curvatura en forma de manjar
sabio es el hombre que abulta lo sediento
confieso que huele a súplica de pulpa caliente

si acaricio suda fiel
si fantaseo gotea

inquietas los rosados de mi hembra antojadiza
eróticos desfilan mis jugos
a vista suelta perfumas lo mojado del instinto
apetezco aliviar mi pretensión

no me dejes encendida con el olor de tu carne
¿Deseas que te vuelva a mirar?

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Sin reverencias
desnudas mi sumisión

deseas complacerte

adentras
con el placer erguido

en tus manos
sujetada como hembra poseída
alientas a la pulpa empujada
a eternizar la gula
de su curvatura libertina

lo cómplice trae certezas
el cuerpo elige su apetencia

al gozar su jadeo virgen
al estar tibio
al lamerlo como ofrenda

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

En el poseerme
sobándola

gozas con tu lengua próspera
empujas los sudados versos por debajo
estiras los dedos para que encaje la tentación hasta el fondo
siento como deslizas mi vestido por tu garganta
y levantas el sexo de mis pechos cultivados
buscas exprimir mi nombre
las mieles te rebosan regadas
inclinas mi abertura amorosa
insistes posado

¿Cuántos jadeos mojan tu boca?

hay tanta desnudez
en tu nombre absoluto
en mi vientre apetecido
en tu cuerpo entonado

sobándola
nace curvado el gemido
cebada pulsa la punta
y entra suculenta

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Lo urgido
es una mujer que te mire
desde abajo, de rodillas, insinuada
bailando sobre la punta de tu tallo enrojecido

tu urgido
es la hembra con la lengua desbordada

mi urgido
es ser la mujer mirándote

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Alargo el augurio hambriento de mujer insistente
mecerme encima de ti es un vicio
designio caprichoso de tus manos elevando mis caderas
soy todo los verbos gozando en mi fuente
olorosa fuente a diosa celebrada
el regocijo es ese instante húmedo por venir
frótame por debajo el milagro inevitable
continua separando los pétalos que estiraste
y rózame hasta que broten todas las gotas a destajo
multiplica la intención de tus manos prendidas
que hoy siento el deseo confesarme

soy prodigiosa adentro
encima soy clandestina

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Ve despacio por mis afanes
traigo desnuda la decencia
mi cuerpo es lírica encendida
huelo a torrente crecido
desbordada puedo conjugarme
sobre el Monte de Venus gime tu verbo vigoroso
sudo donde respiran los gemidos
adentro
logras mis mares prolongados
garganta y orgasmo suceden íntimos
estoy hecha agua acariciada
abajo
dedos y lengua como amantes del instante
los bendigo
al frotar tanta lujuria humedecida

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Suelto el gozo
es consagrado
suavizo mi perla
es divina
la acomodo celestial
inclinando el cuerpo
y sé que resplandeces
cuando irrumpes y pronuncias tu lujuria templada
cuando empujas y mojas tus verbos acelerados
cuando permaneces adentro
siento cuando haces el goce
a punta erizada
a punta rojiza
a punta viva
¡Vaya fulgor!
¡Vaya gozo!
sé que me posees ahora
y deseas que sea rendición absoluta
y lo soy

Biografía
Isabel Salas Domínguez, venezolana. Psicóloga de profesión, egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en el año 96. Dedicada a la Formación Organizacional, como Diseñadora Instruccional en modalidad presencial y virtual (eLearning) por más de 16 años. Teniendo la oportunidad de trabajar para la Academia de Escritores en año 2013 como Gerente de Excelencia Académica, labor que me permitió adentrarme al inmenso mundo poético.

Comentarios

  1. Hoy me dio el placer entre los placeres de sentirme parte de tu esencia y volverme el desafío satisfactorio de poder leerte. Un abrazo grande a la distancia.

    Anibal Naula Parra
    Santa Elena - Ecuador

    ResponderEliminar
  2. Simplemente para tí...:

    Veo en tí a una santa.
    Libélula mojada de secretos.
    Tu flor se abre a mi instante.
    Relamidos tus montes oteros.

    Veo en tí a una diabla.
    Inefable criatura de tormentos.
    Tus ancas muerdo a placer.
    Locura de penetrar tu infierno.

    Caverna rociada de gloria.
    Leche derramada en celo.
    Explorar tus caminos oscuros.
    Escapar ardiéndote por dentro.

    Voz de angélicos gemidos .
    Cielo de nubes seductoras.
    Navegué tus aguas de verano.
    Encallé de miedo en el invierno...

    Reinaldo Paredes

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Karina Gálvez (Ecuador)

La poesía de Karina es aquella perla que brilla en la noche. Sus versos se convierten en caricias que maniobran a rienda suelta hasta convertirse en nuestro centro de gravedad. Su voz abraza sobre lienzo y lona, llevándonos al remanso de la fantasía donde se galopa de rosa en rosa y donde el poema se convierte en piel. Derramará ríos de prosa para llevarnos a lugares en los que nunca estuvimos, entre el alma y el deseo, llenando madrugadas hasta que el secreto se vuelva luz. Amazona Él, con su amor, me ha raptado como a Antíope raptó Teseo, y una guerra ha desatado entre mi alma y mi deseo.   En vano elevé mi pelta para huir de su mirada, pues sus ojos traspasaron cual sol entre mis pestañas.   Como Hipólita, ceñí en mi vientre un cinto lleno de magia, que él maniobra a rienda suelta en todas nuestras cabalgatas.   Y es que, igual que Belerofonte, sobre Pegaso revuela.  Sus alas, que lo hacen libre, me vuelan a una luna llena.   Talestris y Ale

Paula Andrea Pérez Reyes (Colombia)

La poesía de Paula Andrea es la llama que danza sobre las melodías de cada momento. En sus versos se ha despertado mi deseo y encuentro vida. La escritora Pérez Reyes suspira sobre sus corrientes y mantiene encendida las palabras, los gritos y las líneas de nuestros cuerpos. Me refugio en su escritura para escapar hasta llegar a otro aire, otro tiempo. Ela sobre la laguna de Estigia A Gustave Doré que sigue en la barca Ela va en la barca sobre la laguna de Estigia Ela suspira sobre sus corrientes  Y en un vaivén de venenos para prolongar el recorrido  encuentra  un alma atrapada en una esquina de la barca. La vida es una débil llama que danza las melodías de momentos  Ela es una vela que se mantiene encendida  alumbra sobre la laguna de Estigia El tintineo de las monedas hace contraste entre las moradas de la tierra y el mundo del olvido. Esta noche no viene Flegias Esta noche no nos visitará Caronte Esta noche Ela deja los cuerpos a las puertas del abismo

Andrea Suarez Núñez (Ecuador)

Con la poesía de Andrea tendremos la excusa perfecta.  En sus versos seremos la antorcha en días de campo. Suarez nos derretirá con detalles, empañará nuestros ojos imaginándonos gritos de felicidad. Sus letras tienen un mensaje para el lector: no hay que caer en un abismo por alguien. La soledad en invierno El clima nublado y las manifestaciones de mi corazón  herido y roto combinaron tan bien el día de tu partida,  que empezó a llover cuando mis ojos se empañaron.  Por un momento me sentí consolada por ello,  pero el   dolor seguía inmerso. Fue así como una noche en invierno decidió partir de la compañía de este repulsivo ser, y sin fundamentos  cuestionables, incentivándome así a pedir una entrada para el lugar menos deseado, pero más visitado, la  soledad. Hotel 321 Estoy en la última habitación de aquel hotel que  solíamos ir, imaginando nuestros gritos de felicidad  inaudita, que ahora se convirtieron en noches de  desvelos desde que t