Willy Gómez Migliaro (Perú)

Fotografía: Estefanía P. Lanfranco

La poesía de Willy son pájaros en las manos, quizás es la salvación del tiempo.  Sus versos son una cena hermosa, una virtud privilegiando los placeres.  Su palabra revela los demonios cantando como un buen dios. La vida no acaba en un poema pues con las letras de Gómez llamaremos luz a todo lo que abracemos, flotaremos dando un largo paseo celestial que haremos nuestro refugio y los campos rotos sanarán para finalmente creer en el futuro.


[De Nada como los campos]

LA NIEBLA INMORTAL

Mancha
Un trabajo en la materia tiene su buen dios
y ayer vimos a nuestro equipo amarillo.
Ganó la punta con una historia dispersa.
La música acababa en la naturaleza de la forma.
La materia deshacía su ocupación 
y nadie sino yo comenzaba esto:
                                                    la noche
para seguir un programa de escritura difícil.
Porque para un modelo de papel
el mensaje del mundo se pasea en poemas
y son su propia cosa.
Además fue divertido ver parado a los hombres del espectáculo
en su propia inundación
y con señales acústicas tal proyección
moría en el arte verbal.
Ellos descorrían su manantial
-lo supe después por la única carta de Marga desde el Cusco-
solos, con sus palabras de restaurantes
a través de la ciudad. El aire era repelente,
y un olor a lluvia fue mi aflicción
y una tumba marcada con tiza azul,
fue mi punto concéntrico.
La palabra, ahora sé, revela demonios
y los nombres de su sexo
cuando son profundamente amarillos los ribetes de la imaginación
que bañan tu cuerpo;
y son profundamente celestiales los trabajos del buen dios
perfeccionando la materia cuando revela
un lenguaje desaparecido.
En donde nada hay
                                    el dictado empieza.

Fábrica
¿Son flores estas criaturas abismadas?
Mira no más dónde empecé,
de dónde saqué tanta fuerza para cantar como un buen dios
de inundación
en inundación.
Un holocausto más y la vida acaba.
La vida no acaba en un poema,
pero si esa máquina filosofa estúpidamente, habrá
liberación de fantasmas
tendidos sobre los campos.
Y eso sería arte viejo.
El que se desplaza lejos de su campo, flota
en sus cosechas porque no tiene ganado.
Son pájaros en las manos,
humeantes por un vuelo.
No purifico la palabra ni el nacimiento de la materia después
del juego iniciado cuando mi equipo toma la punta.
No purifico tampoco al dios de esta historia.
Estas palabras tienen su negocio
en la producción
del jardín y del poema
como una matanza pública.

Huascarán
En un poema de mil novecientos noventa y nueve yo resolví esto:
Todo estaba en la cima cuando un delgado río
bañó piedras & casas.
Qué negocio puede ser esto, dije,
si el sol es un pedazo de cuerpo y religión.

Inventar ángeles no acababa con el amor.
El oráculo de la tierra era nuestro resentimiento,
y mi papel no tenía luz en vida
sino frente a la destrucción.
Cantaba a la cosa definida y fija en su punto
en un pedazo de papel
allá abajo cuando todo sigue sucediendo.

Inventar ángeles no acababa con la muerte,
el papel era otro, un juicio inmerecido
en las provincias.
Llamé luz todo lo que abracé,
los muros,
los jardines,
la ruina & el estadio
afuera
de sensación
en sensación y haciendo números.

Inventar ruinas es un sometimiento.

Hannibal & Rey
La única virtud que nos complace de deja definir con pretensión
en un movimiento de animal,
                                                   el gato,
huyendo de un espacio restante.
Y vaya uno a ver:
                               la furia reclina dimensiones
de una sonrisa ansiosa. Quizás es la salvación del tiempo
o recorre, allá abajo, una calle &
emplumada es un cuchillo. El tiempo es aquí otra lengua nativa.
Ahora es cuando mi palabra congela una emocionante
mañana saliendo de árboles y
remota se lesiona y pasea el mar, la distancia, la perfección.
Entonces flotamos y ella da su largo paseo
y vuelve a la imagen a encontrar la casa de los Reyes donde
una mujer danza en su taburete
y en su platería desgastada.
Ella ha sabido buscar
las cosas antedichas en una canción
                                donde se hablaba de jardines y patos que corrían
hacia un asador de oro. Era un poema, era una cena hermosa,
la única virtud que nos complace
y se deja definir
en un justo y extraño matrimonio
o un amor como el animal escrito afuera.
Alcanzar virtudes o demoliciones de espacio
cuando todo queda encima del objeto 
es fijar los límites de la percepción.
A la distancia uno contempla sus horizontes tardíos.
Fluir de la memoria,
si después de un arte verdadero
viera todo esto alrededor de nosotros confuso
                                                 o todo alrededor del tiempo
ejecutado afuera,
la mañana definiría el aspecto de una imagen
ofrecida por mí:
                                patos, ángeles,
signos
                             y una virtud privilegiando sus placeres.

Vadea/Ritual del Río Muy arriba de la cabeza 
Proporción de los rincones en el río poco profundo.
La falta de agua se extiende en las curvas de otros campos.
Por ahora la nutria, el delfín rosado y los sauces provocan nuestra deserción.
Otra vez los desiertos por este supuesto camino de salvación
que no es río ya,
                               ni abajo,
                                                      agua. Vida
para los bellos laureles que el río arrastra  
después de la destrucción de los bosques.
¿Besaremos la cal verde de sus orillas?
Las aguas fluyen hacia otro valle
y no hay tiempo de ser esos pedazos de bohío que lleva la inundación,
ni el héroe de la identidad para encontrar, después, la dimensión
la unidad y el sonido que discurre como canto de ultratumba.
Las ideas definirán un nuevo choque de astros.
Y aquí empieza la respuesta,
en ese sonido moderno de latas de sopa y de leche,
arrastrando nuestras vidas por aquello que no tiene
la dimensión, la unidad y el sonido del agua separándose afuera.
Estamos, repentinamente, en la reflexión del otro. Y se ha ido
a la zona de su honor, con unos últimos toques de sombreados re-raros
en la boca y en el cuerpo.
Y vemos a los que vuelven a su negocio después de la inundación
cuando menean la cabeza bajo la profundidad de un río sucio  
y con la máscara pública, mientras buscamos un narcótico milenario.
Mal negocio es tenderse en un vestido blanco de agua -la coca-
y habitar riquezas de un valle,
o subvertir un zoo en la ciudad como ofrecimientos de renovación.
¿Todos estamos muertos?
¿Es una noticia definitiva inscrita en las puertas
y que he visto nacer y las aguas arrastran?
El viejo Salmón agoniza, esta es mi aflicción.                     
Sé a qué se dedica cuando no orina en las aguas termales del Perú
o cuando su realidad de vidrío golpea frente a nuestros ojos.
Sé de él por su sobre vivencia en la boca de las bestias.
El cuidador de los ríos de la selva del Perú tenía una leyenda de todo esto,
y allí en nuestros refugios lo escuchaban, rencorosos,
jóvenes homosexuales entregados al exceso.
Pero alguien experimentó un casamiento con la madre pre-colombina,
flor de nuestros ancestros, sublime e intacta.
La contaminación fue la palabra de un río transitorio.
Mal negocio, digo, es tenderse sobre un vestido blanco de agua -la coca-
porque esta ciudad va de lado
hacia las desembocaduras, hacia otros valles
o recodo de un río.
Aquellos seres bajo el agua creen en el futuro,
dicen ver cielos y se abren sobre el camino de la levitación,
y renuncian a cierta profundidad de las crecidas de río
                                                                                            o campos rotos.

Biografía
Willy Gómez Migliaro nació en Lima-Perú el 13 de agosto de 1968. Ganador del premio hispanoamericano de poesía Festival de la Lira 2015. Ha dirigido las revistas de poesía Polvo enamorado (1990-1992) y Tokapus (1993-1996). Así mismo ha publicado los libros de poesía Etérea (2002), Nada como los campos (2003) y La breve eternidad de Raymundo Nóvak (2005), todos bajo el sello Hipocampo Editores; Moridor (Pakarina Ediciones, 2010), Construcción civil (Paracaídas Editores, 2013), Nuevas Batallas (Arteidea Editores, 2013), Pintura roja (Paracaídas Editores, 2016) Lírico puro (Hipocampo Editores, 2017), Construcción civil  (De La Lira Ediciones. Cuenca, Ecuador, Junio 2017), Nuevas Batallas, reedición en México (Mantis Editores, 2017), Lírico puro reedición en Chile (Editorial Deriva, 2018), Moridor & otros poemas reedición en México y Chile (Ediciones Cinosargo & Mantra Edixiones, 2019).
Entre los libros de investigación ha sido compilador del libro OPEMPE, relatos orales asháninka y nomatsiguenga (Editorial AndesBook, 2009) y Cholos, 13 poetas peruanos nacidos entre el 70 y el 90  (Catafixia, 2014).
Sus poemas han aparecido en importantes revistas hispanoamericanas y europeas. Ha sido publicado en diferentes antologías de poesía nacionales e internacionales. Actualmente es profesor de literatura, escritura creativa y asesor literario.

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