Cecilia Pontorno (Argentina)


La poesía de Cecilia es la canción que estalla en el cuerpo. En sus versos nos volvemos vértigo, y andamos por los caminos del viento. La palabra desaparece, se construye un poema, las flores adornan la copa llena de sabiduría y las sabanas desnudas se vuelven furia y tristeza. Solo queda el barro entre los dedos, el rumor de un beso, pero Pontorno sabe, que cuando veamos caer las hojas del otoño, sus letras serán el aperitivo para el final del día.


Urgencia

 

La tierra sabe

que huí,

que salté charcos,

que dormí con el barro entre los dedos.

Hablo de mí,

profunda de tanto hundirme.

 

Me volví furia y  tristeza,

entregué mis ojos a los ciegos,

vi la muerte mía.

La canción me estallaba en el cuerpo,

la ofrecí como un poema.

 

Salté,

caí de rodillas,

me rompí las piernas.

Ya no me pido ser lo que no puedo.

A veces me lloro.

 

Volví al vértigo, al silencio,

al miedo temblando.

Alcé los huecos de mis ojos

y oculté mi plegaria en un pájaro.


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Fui la sangre que abandona la herida,

no la herida;

la redondez de la gota,

negra de tan roja,

tibio advenimiento sobre el parche

de la pesadumbre cotidiana.

 

Fui de la espesura del bosque,

soberana.

Fui del pozo oscuro y frío, 

su tormento.

Desde mí, salté al vacío

con la seguridad del martillo del herrero,

volé sobre mis ruinas, 

vi el oasis que espeja el alma cuando llora.

Bajé al infierno, si lo hubiese,

tomé el vino del faraón momificado,

volví a mi cuerpo, derrotada,

con una canción mendigando entre los huesos.

 

Desde entonces, ni la cicatriz me llora, 

no lo permito;

salen pájaros de arena de mis ojos,

buscan flores para adornar mis hombros,

quiero ser vestido, un par de zapatos, una valija;

no necesito una razón para ser viaje,

me hice sombra peregrina

para andar los caminos con el viento.

 

Fui la sangre que abandona la herida,

la espesura del bosque,

su tormento.


Orfandad

 

la copa llena de medianoche

las sábanas desnudas

sobre el cuerpo revuelto

 

la pálida luz

entrando apenas

tímida de terciopelo

 

el aliento cansado

sollozando sobre

el verbo molesto

 

para no llorarle la herida a la luna

a la hora de la nada

cierro los ojos lejos

 

esta es mi noche

cayendo


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Miro caer las hojas del otoño

y espero

como quien espera el tren un domingo,

inmóvil frente al andén,

frente a los árboles

(tengo una ansiedad guardada

por si acaso te viera llegar

entre la gente)

Tal vez aprenda a soportar

la niebla

o el frío


Final del día


Queda el rumor del beso

La palabra desaparece.


Es la levedad del amor 

la que habla.

 

Biografía

Cecilia Pontorno nació en La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina, el 8 de septiembre de 1979.

Es docente de Educación Inicial (Educación Preescolar) y estudia el Profesorado y la Licenciatura en Psicología en la Universidad Nacional de La Plata. 

Escribe poesía desde los 12 años de edad y actualmente se encuentra trabajando en su primer poemario para ser publicado el próximo año.

Participa en eventos poéticos y forma parte de la Antología de los Talleres de Poesía que se dictan en CasAbierta, en la ciudad de La Plata. 

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