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María Dayana Fraile (Venezuela)


 La poesía de María Dayana lo muerde todo. Ella es la espuma que rodea los botecitos al ritmo de la mar. Sus versos son los jardines de orquídeas y noches estrelladas cruzando la línea de la mañana. Fraile nos derrite con pasión de diamantes y ritos sublimes. Sus palabras van en un carruaje de fuego donde la libertad se transforma en un carnaval célebre que recorre el cuerpo y aborda todos los caprichos milagrosos. 


1

Quisiera tener 

un corazón de plástico,

para amar de juguete o en segundo grado. 

Para amar con la crueldad y la paciencia 

de lo no biodegradable.

Para jugar a latir con baterías.

Alegre eternidad del plástico: rosado:

el color de tu agonía. 

Un corazón con ventrículos desmontables, 

jardines de elusivas orquídeas y noches estrelladas

y una entrada al Telesterion 

el templo de las diosas de la primavera 

carruajes de fuego,

asfódelos

creciendo como una pared celular

dibujando un ciclo cardíaco de ritos sublimes y copas

para consagrar. 

Quisiera tener una jungla en la aurícula derecha

Una jungla llena de frutos tropicales y animales raros.

Como un arca para salvarlo todo de mis caprichos, 

mis caprichos, pajaritos de granizo, sobrevolando las páginas

de la mañana.

Pajaritos de harina, pajaritos de luna sucia,

sobrevolando entre pequeños aviones de papel.

Quisiera tener un aeropuerto en la aurícula izquierda

para ellos,

y para los helicópteros de Martini. 

 

 

2

Para recibir visitas importantes

aviones de claridades y oscuridades 

cruzando la línea de la mañana

en pleno amanecer de perlas y nubarrones.

T. S Eliot y Bad Bunny

terminaron tomando piñas coladas juntos, 

con precisión de versos libres, 

con pasión de diamantes,

en la suite presidencial 

de

mi

corazón.

Con vista a un

carnaval necesario de frases célebres

y resaca de realidades. Punto y aparte. 

Punto y seguido. Punto y coma. 

Dos puntos.

Gramática de orfandades o de errores indelebles.

Deletreo de la eternidad del plástico.

Este corazón se derrite por ti 

(aunque tenga los cuernos más grandes que el papá de Bambie).

 

 

3

Mi corazón es un meme eterno 

o una visión de ventrículos destrozados 

en el parabrisas de un Toyota. 

Mi corazón es un algoritmo que no resuelve ningún problema.

Un algoritmo derretido como el mediodía,

Y repetido como un hit de la radio. 

Mi corazón es un “me encanta” en la noche más oscura, 

entre las entrañas del ciervo sacrificado: vessel de sustitución de Ifigenia:

la niña del oráculo. 

El cadáver de una ardilla atropellada

me espera en la otra acera. 

Su piel desgarrada me espera, 

como una grieta en el tiempo de la primavera.

El pelaje sucio de ceniza y polen está desparramado

por mi cerebro. La sangre bombea y bombea. 

Desde el corazón hasta el cerebro,

circula el espíritu de las ardillas, de cuando estaban vivas,

de cuando no estaban adheridas al cemento. 

Necesito una jaula de oro para mi humor negro. 

 

 

4

Y todos nos fuimos. 

Y nuestro corazón se arrugó 

(como se ponen los dedos cuando te bañas demasiado en la piscina)

Nos despedimos en el aeropuerto,

entre una multitud de turistas perdidos,

Durante años, milagrosamente, me salvé de todo,

de los atracos, de las balas perdidas, del zinc,

del hambre. 

Mejor presumir sobre el supermercado 

y las autopistas floridianas.

Mejor comer ensalada griega y sandwiches cubanos,

la comida local. 

Mejor subir al carro y recorrer las playas

de Clearwater. 

 

 

5

Mi cerebro mantiene excelentes relaciones

con mi corazón de plástico. La sangre circula

por mi cuerpo, la sangre circula por mis venas,

por mis articulaciones de plástico, en armonía

con la naturaleza de las diosas de la primavera.

Flores de plástico para las guilnardas. Plástico infinito.

Flores de plástico para el decorado. Las sirenas cantan al plástico:

la tonada del plástico o la triste balada del plástico y su simbología.

Panegírico de sombras del plástico.

El papel tapiz del baño 

tiene botecitos al ritmo de la mar. 

En el espejo

voy por mi cuerpo como por el mar.

Mis senos son como conchas marinas.

Mi sexo es una estrella salada.

Soy la espuma cercando el pene de Urano. 

Soy la espuma en la que se deshizo su pene.

Soy la espuma. 

 

 

6

Me robaron solo una vez. Un hombre

logró penetrar en la casa abriendo el tragaluz

del pasillo del segundo piso. Tocó la puerta del cuarto

de mi mamá y ella abrió pero forcejeó para cerrarla

de inmediato, apenas vio una cara extraña.

Gritamos todos por la ventana y pedimos ayuda.

Los vecinos salieron

Empezaron a hacer mucho ruido.

El delincuente huyó en la madrugada

por la puerta del frente.

Encontramos nuggets congelados regados

por toda la cocina.

Hamburguesas congeladas con un gran mordisco

y tiradas en el piso. 

Brócolis dispersos en la mesa simulando 

un jardín en miniatura.

Un jardín desmoralizado, 

de granos de maíz y zanahorias. 

La escena del robo estaba llena de ropa

que el delincuente había sacado de todos

los lugares con la idea de medirse algo

que le quedara bien. 

Era un robo insignificante.

Pero el ladrón estaba loco y comía comida congelada.

¿Tendría tanta hambre?

¿Pudo haberse comido mi oreja?

(Venezuela produce caníbales a gran escala).

Lo cierto es que pudo matarnos 

por un triste mordisco de nuggets.

No lo vi.

Pero lo imagino como un hombre harapiento que

mordía hasta las paredes, 

que mordía todo. 

 

Biografía

Maria Dayana Fraile (Puerto La Cruz, Venezuela - 1985). Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Obtuvo una maestría en "Hispanic Languages and Literatures" en University of Pittsburgh. Su primer libro de cuentos Granizo (2011) recibió el Primer Premio de la I Bienal de Literatura Julián Padrón. Su cuento “Evocación y elogio de Federico Alvarado Muñoz a tres años de su muerte” (2012), recibió el Primer Premio del concurso "Policlínica Metropolitana para Jóvenes Autores".  Su segundo libro, Ahorcados de tinta (2019), fue publicado en Miami por Cuban Artists Around the World. Escritos de su autoría han sido incluidos en distintas muestras de narrativa venezolana como, por ejemplo, en la Antología del cuento venezolano de la primera década del siglo XXI, editado por Alfaguara, y el dossier de narradores venezolanos del siglo XXI editado por Miguel Gomes y Julio Ortega, publicado en INTI. Revista de literatura hispánica.  Actualmente reside en Florida. 

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