Ir al contenido principal

Jorge Andrés Franco (Ecuador)


La poesía de Jorge Andrés aturde la noche con gemidos. Mientras propaga historias de bondad, llena la piel a su vez con incertidumbre. Franco se arriesga a escribir sin adornos, hace poesía hasta por los codos. La memoria y sus letras tienen un silencio en común, un acento suave, donde su próxima estocada será derrumbarlo todo. 


Mar de rulos dorados

propagas historias de bondad

cicatriz evaporada por nostalgias fermentadas

llegas con la música que florece

te vas en silencios que murmullan dibujos

acento suave de montaña

risa de caricatura con hambre

coloreas la procesión de la ciudad con tu palidez

danza asimétrica

tsunami dormido

percusión de río

prepara el té

despierta

mira si sobrevives a esta alma.

 

-X-


Atravesó el estómago de la nube

salpimentó sus piernas con vidrios

pronunció su propia sangre en los pastizales

ella tan desarmada

a medias

arrastrando su lengua hacia las raíces

acuchillando a los magos de los libros

cansada de chuparse sus signos

buscó entre la nada

una muerte para cantar.


-X-

 

Mandíbulas nublan los brazos

hay charcos farmacológicos en sus sentidos

caricias amputadas

efervescencias aprendidas de memoria

hay que incendiarlo todo

hay que aturdir a la noche con gemidos

hay que llenar la piel de incertidumbre

con un beso voraz

con un abrazo distorsionado

y un hasta luego imaginario.

 

-X-

 

 Guarda tus ganas para aquel que no pretenda ganárselas

que mejor que la casualidad entre dos cifras inexactas

que nunca se esperan y terminan coincidiendo en una misma foto ambulante

mereces alguien que se arriesgue a escribirte sin adornos

que te haga poesía hasta los codos

que transite por tus gritos embotellados

y te destape el paladar con una bomba nuclear.


-X-

 

Ella era el desastre que arreglaba mis tardes

no le faltaba ningún tornillo

acurrucada en algún lugar de mi cara

mientras me aspiraba a parpadeos

pronosticaba su próximo derrumbe

teníamos un silencio en común

mas nunca calló nada

la luna era su ácido favorito

y yo el arquitecto de su sonrisa triste.


Biografía

Jorge Andrés Franco (Guayaquil 1989). Gestor cultural, marketero por accidente, a veces poeta e injustamente llamado fotógrafo, amante de las bicicletas antiguas, la birra bien helada y el vino.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Karina Gálvez (Ecuador)

La poesía de Karina es aquella perla que brilla en la noche. Sus versos se convierten en caricias que maniobran a rienda suelta hasta convertirse en nuestro centro de gravedad. Su voz abraza sobre lienzo y lona, llevándonos al remanso de la fantasía donde se galopa de rosa en rosa y donde el poema se convierte en piel. Derramará ríos de prosa para llevarnos a lugares en los que nunca estuvimos, entre el alma y el deseo, llenando madrugadas hasta que el secreto se vuelva luz. Amazona Él, con su amor, me ha raptado como a Antíope raptó Teseo, y una guerra ha desatado entre mi alma y mi deseo.   En vano elevé mi pelta para huir de su mirada, pues sus ojos traspasaron cual sol entre mis pestañas.   Como Hipólita, ceñí en mi vientre un cinto lleno de magia, que él maniobra a rienda suelta en todas nuestras cabalgatas.   Y es que, igual que Belerofonte, sobre Pegaso revuela.  Sus alas, que lo hacen libre, me vuelan a una luna llena.   Talestris y Ale

Paula Andrea Pérez Reyes (Colombia)

La poesía de Paula Andrea es la llama que danza sobre las melodías de cada momento. En sus versos se ha despertado mi deseo y encuentro vida. La escritora Pérez Reyes suspira sobre sus corrientes y mantiene encendida las palabras, los gritos y las líneas de nuestros cuerpos. Me refugio en su escritura para escapar hasta llegar a otro aire, otro tiempo. Ela sobre la laguna de Estigia A Gustave Doré que sigue en la barca Ela va en la barca sobre la laguna de Estigia Ela suspira sobre sus corrientes  Y en un vaivén de venenos para prolongar el recorrido  encuentra  un alma atrapada en una esquina de la barca. La vida es una débil llama que danza las melodías de momentos  Ela es una vela que se mantiene encendida  alumbra sobre la laguna de Estigia El tintineo de las monedas hace contraste entre las moradas de la tierra y el mundo del olvido. Esta noche no viene Flegias Esta noche no nos visitará Caronte Esta noche Ela deja los cuerpos a las puertas del abismo

Andrea Suarez Núñez (Ecuador)

Con la poesía de Andrea tendremos la excusa perfecta.  En sus versos seremos la antorcha en días de campo. Suarez nos derretirá con detalles, empañará nuestros ojos imaginándonos gritos de felicidad. Sus letras tienen un mensaje para el lector: no hay que caer en un abismo por alguien. La soledad en invierno El clima nublado y las manifestaciones de mi corazón  herido y roto combinaron tan bien el día de tu partida,  que empezó a llover cuando mis ojos se empañaron.  Por un momento me sentí consolada por ello,  pero el   dolor seguía inmerso. Fue así como una noche en invierno decidió partir de la compañía de este repulsivo ser, y sin fundamentos  cuestionables, incentivándome así a pedir una entrada para el lugar menos deseado, pero más visitado, la  soledad. Hotel 321 Estoy en la última habitación de aquel hotel que  solíamos ir, imaginando nuestros gritos de felicidad  inaudita, que ahora se convirtieron en noches de  desvelos desde que t