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Marta Cwielong (Argentina)


 La poesía de Marta viene vestida de maneras diversas. Sus versos son el brebaje mágico que apacigua el instante. Las palabras de Cwielong abrazan el cuerpo, siembran para crecer, ríen para soñar. Aunque los amantes se acurrucan en sus letras, también aborda la guerra que no tiene final. Su voz es el canto a la memoria.


Nadie detiene nada,

ni aun dentro de sí mismo.

Roberto Juarroz


Un cuerpo herido confía

distingue  en ciertos casos

el balbuceo

que se asemeja a la palabra

o al mamey maduro

justo para rasgar con los dedos,

llevarlo a la boca en migajas,

trozos disueltos

en el ejercicio de la lengua

que no pregunta

solo clama


 x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x


Alguien

acurrucado en el fulgor

de los amantes

abraza el cuerpo de la mujer desnuda

Sin música de fondo

ni viento

solo el rumor de ellos.


 x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x

 

La casa de la infancia tenía higuera, gallinas, tomates

y radicha amarga,

Creo que la nonna la cocinaba para las próximas penurias

ella sabía que la guerra no tiene final

viene vestida de maneras diversas

a veces largos cielos de florido plumaje nos distrae

luego la bestia sepultada

emerge hambrienta

oscura, cruel

roba el porvenir

trae puñales, mordeduras y miseria

 

muchos nos abrazamos, salimos de madrugada a trabajar

hacemos nidos,

pequeñas casitas de hornero para cobijar

prendemos el fuego para la vigilia

dejamos puertas entreabiertas

 

pero no hemos ganado la partida

no hay indulgencia

el negocio de las armas no reconoce  a los niños,

la hambruna, el abrazo de la madre

 

el negocio de las armas no nació de mujer

no fue parturiento

desgarradas entrepiernas colgadas

 

fue de piernas sin vagina    sin pechos henchidos

para alejar las muertes/enfermedades y tienen poder sobre el rostro del tiempo

entonces que hacer con lo violento

con esa incompresible necesidad de matar

de esos hijos de mujer paridos

 

qué hacer con ellos.


x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x

 

Demasiado miserable el día

 

los sucesos

 

sería dable un limonero en alguna tierra

sentarse cerca

que su aroma apacigue este instante

de la crueldad del humano desbordada

 

necesitaría un dios que calmara esta angustia

una maga

una pócima

miles de brujas quemadas en la hoguera

preparando un brebaje mágico

que devolviera la piedad

a tantos traidores de la vida


x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x


 

siguen las muertes

 

de mujeres

niñas

habitantes

reclamantes

defensores de la vida

del agua

del árbol

la siembra

y el derecho de

caminar sin dañar

sembrar para crecer

reír para soñar

nombrar para creer.


Biografía

Marta Cwielong, nació en Longchamps, Buenos Aires, Argentina

Ha publicado su obra bajo los títulos: Razones para huirDe nadieMorada (Valencia, España); Pleno de ánimasLas vírgenes terrestres, (Observación de poetas latinoamericanas, trabajo de investigación y creación); La orilla; Memorias del hambre, (Ediciones POE Guatemala); 2 Poetas de Argentina, publicación compartida con Mariana Vacs, Ediciones Corazón de Mango, Colombia; No esperes que me anuncie, publicación bilingüe catalán-castellano compartida con el poeta valenciano Pere Bessó. 

Participa en numerosas antologías y festivales de Poesía de Latinoamérica. Su poesía ha sido traducida al catalán, polaco, italiano y francés.  Embajadora de La Guacha Revista Nacional de Poesía.

Pertenece a la consejería editorial de la Revista Literaria Taller Igitur de México y ABLUCIONISTAS.COM

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