Rubén Darío Buitrón (Ecuador)


La poesía de Rubén Darío sostiene el alma, vibra desde adentro. En sus versos se acortan las distancias de una letra con la otra y encontramos todas las palabras como ritual de bienvenida. Buitrón propone la perfección al punto de que sus poemas son las olas que se forman en nuestros océanos, mientras nuestro pulso vuelve a la calma.

Búsqueda

Busqué entre las búsquedas. Persistí.

Busqué entre las palabras, las sílabas,

la distancia de una letra a otra.

Busqué sin encuentros ni hallazgos,

sin pistas ni huellas, extraviado de ti,

extraviado de mí, extraviado en qué buscaba,

 extraviado en qué olvidaba, extraviado en qué deseaba.

¿Qué quise de ti que no hubiera en mí?

¿Qué historias, qué cotidianidades,

qué memorias, qué inexistentes recuerdos?

En el reflejo de una vitrina intenté

 encontrar la imperfección de lo exacto,

la exactitud de lo perfecto,

la búsqueda del reflejo en la vitrina.

Inútiles observaciones del olvido.

Absurdos desafíos de la memoria.

Ridículos espacios

entre las líneas de un poema extraviado.

¿Qué pensé cuando entré al sentido

de una palabra hueca?

¿Buscar la búsqueda para justificar lo existido?

¿Explicar el sentido de la vida

en un deseo frenético de lo inexplicable?

No busqué en mí. Tampoco busqué en ti.

No quise que se cruzaran los trenes de tu ida

con los trenes de mi regreso.

En cada desencuentro los rieles

avanzaron en dirección contraria.

Y perdí. Perdí porque siempre supe

que buscarte entre las búsquedas

 era no desear hallarte en los hallazgos. 

 

Devastaciones

A ratos la existencia es compartir el espacio con una sombra impura,

regalarse a la derrota de los amores que fluyen debajo de la tierra,

desentender los argumentos de Dios cuando decide la hora del abandono,

caminar en círculos sobre el dolor de los pasos de una línea invisible,

sostener el alma cuando trepa una montaña de superficie lisa y resbalosa,

vibrar desde adentro con el pulso de las cuerdas desafinadas y arrítmicas,

tender un hilo delgadísimo entre dos rocas equidistantes e inasibles,

desenchufar las quietudes y los encuentros de los espejos cóncavos,

asumir que no todos los días se llenan con ilusiones y posibilidades,

nostalgiar la piel y la risa y el sabor y la certeza de tenerla conmigo,

comprender que no basta otra persona si uno mismo inventa los vacíos,

dejarse devastar por tristezas de muchedumbre en un rincón inofensivo.

 

Propuesta

Propongo a la vida una contravida.
La vida como contrapuesta de sí misma. La vida como existencia inconsistente. La vida sin renacimiento, retorno,
placer donde parieron
pesados crucifijos de paciencia,
gruesas cadenas de injusticia,
opacas persecuciones de mis sombras.
Si no es posible la vida sin la muerte, propongo también la contramuerte,
el contraolvido, el contraluto,
el contravacío.
La muerte como un regreso
y no como un final.
La muerte como ritual de bienvenida.
La muerte como ceremonia bautismal. La muerte como sereno alumbramiento.
Propongo el sol alrededor de los planetas.
Las olas reflejadas en la luna.
Los trenes en perpetuo retroceso.
La vida en lucha con la vida.
La muerte en lucha con la muerte. Propongo caminar hacia atrás,
hasta donde empezaron el dolor
y el contrasentido.

Biografía

Rubén Darío Buitrón (Quito, 1966) es poeta, narrador y periodista. Ha escrito diez libros sobre distintos géneros y tiene en preparación dos más. Fue director de la revista literaria La Mosca Zumba. Ha ganado premios nacionales de periodismo y de cuento. En la cadena digital SRRadio mantiene el programa “La otra mirada” y escribe para la revista digital Plan V. Es el director-fundador del portal loscronistas.net 

Comentarios