Margarita Poveda Arce (Ecuador)

 


La poesía de Margarita es una invitación a la fuga, lejos de lo que conocemos. Probaremos de sus versos el aroma del cuerpo y la miel confinada, mientras pasa la hoja y el texto se arruga por antiguas nostalgias que marcaron una época donde la piel resistía todo. Su palabra está vigente…

 

Entre querer y no querer

Entre querer y no querer

yo quiero lo primero.

 

Quiero querer hasta la muerte,

hasta el final de los sueños,

querer, hasta que el cuerpo ya no pueda

y la carne se extinga con el tiempo,

y solo quede el alma, para seguir queriendo.

 

Entre querer y no querer, yo quiero lo primero.

Querer, querer sin miedo, querer la vida, querer la muerte, simplemente querer,

sin imponerme límites.


Querer hasta vaciar mi alma y aún después de morir, seguir queriendo y perpetuar mi amor en todo aquello, que mi vida mortal amó en la tierra.

 

Cosas de la vejez

Ver cómo pasa el tiempo y nos volvemos viejos, sentir que las palabras tienen sabor a siglos y el corazón vacío, solo guarda silencios.

Ver cómo pasa el tiempo y nuestra piel se arruga, los labios se marchitan y el alma se apacigua, ver cómo todo cambia y nada es para siempre.

Que aquello que vivimos habita en los recuerdos, tan solo en los recuerdos, que ya se va acercando el último suspiro y que lo más amado, se vuelve ante los ojos, irremediablemente, un sueño con arrugas.

 

Algún día

Algún día, no sé cuándo, emprenderé el destierro de mi vida olvidada, me fugaré del mundo, huyendo a sus dolores y gritando en silencio, me esconderé en la muerte.

Algún día mis manos que antaño fueran cuna de nobles alegrías y dulces sentimientos, se cerrarán despacio y quedarán vacías.

Algún día mis ojos cansados de escupir tan solo llanto amargo pondrán fin a sus noches, se quedarán dormidos.

Así llegará el día en que mi ser cansado de sufrir tu abandono y tu desdén sombrío, se irá, se habrá marchado y el dolor que dejaste, matando mi existencia, muriéndose conmigo, te dejaré de herencia.

 

Condena

Viví la vida por ti ¿y hoy qué me queda?,

silencio, soledad, amargo llanto y es después de haber rodado tanto, que me atrevo a contarles mis congojas: 

Yo amé a un hombre ¡MUJERES!, como ustedes. Me entregué por amor de forma desmedida y el ingrato se fue sin decir nada.

Después de haber probado de mi cuerpo su aroma y bebido la miel de mis labios juveniles, se marchó de repente....

Yo lo amé y por él hoy me condenan, no es un día, ni un año de sentencia, es una vida entera, ¡colegas de mi suerte!

Una vida de rodar perdida, sin sentir el calor de la esperanza que abrigue la desdicha de mi alma olvidada.

¡Oh mujeres!

Es nuestra la sentencia, no habrá juicio, ni abogado de defensa, si acaso muchas voces que clamen con sus gritos

"Perdónalas Señor" 

...Su delito fue ese AMAR, ¿la causa? UN HOMBRE, ¿la sentencia? una vida desquiciada, veredicto: SOIS CULPABLE...

Y es así como después de haber escuchado mi sentencia yo sigo repitiendo, te amo tanto y aunque más te ame, más largo me condenen, moriré murmurando que TE QUIERO y escuchando por siempre ¡SOIS CULPABLE!


Biografía

Margarita Poveda Arce nace en Puerto Bolívar, provincia de El Oro, el 7 de junio de 1961, donde seguramente era luna menguante porque nació impulsiva, inquieta, indomable. Tiene la dualidad que exige su signo, es luz y sombra, sonrisa y llanto.

Jamás esta quieta, se apasiona de todo, según dice la vida es una canción con diferente letra.

Salió del mar, por lo tanto, es agua.

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