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Antonio Manzano Molina (España)

 


La poesía de Antonio acaricia el mundo, el principio y el instante. Los versos del escritor Manzano lo encontraremos en boca de todos los amantes  y en los demás restos desolados. La razón habita en sus palabras y se convierte en sustento del lector sin pedir ni dar explicaciones. Bienvenidos a la sonrisa, al suspiro y al silencio. 


1

 

La lógica mortal de víctima y verdugo exige regresar,

y uno quisiera disponer del tiempo

saber en qué momento se jodió el Perú,

conocer, ordenar este naufragio,

sus desolados restos son mis restos, me permiten vivir.

Ni siquiera sé si cambiaría algo, quiero decir,

sí alteraría nuestra vida sabiendo lo que sé.

Volver al principio, aquel instante

donde todo era amor, todo era vida, alumbramiento,

y tu adviertes la locura de la crueldad.

Arrancarla de cuajo, sostenerla, mirar su corazón,

ver, escrutar, diseccionarla,

saber si esa palabra es mi sustento

y amor en mí sirve de nada.

Ni siquiera sé cómo ha crecido,

como arrasa en nosotros trasmutada en dolor.

A veces, por querer, uno quisiera un imposible,

que tal como me lees, como me entiendes cuando duelo,

me vuelvas a leer hasta la misma extenuación,

que extiendas una a una las letras de mi vivido fracaso,

las desoladas ruinas de mi doliente amor.

Quisiera que el tiempo se apiadara de mí,

que me acogiera,

volver allí, no recordar.

Ver el principio, aquel instante,

buscar mis ojos en tus ojos, preguntar, volver a preguntar.

Escarbar, hurgar como rapiña un pordiosero,

recoger, lavar, mezclar nuestros pedazos

y sentarme y llorar.


2

Toda una vida… imagina que barres la cocina y suena por la radio, estas cosas ocurren, acuden a traición, nadie lo espera. En un tumulto levantas el cepillo y bailas, o acontece un suspiro, lo apartas contra la pared y bebes agua, los restos de cualquier botella, para no llorar. Mi educación sentimental es un bolero, una zambra, una copla, una toná, ansiedad angustia desesperación. De esa piedra que el chiquillo arroja no puedes escapar, me estaría contigo, lo vulgar de cuanto aspiras, lo común de tus deseos. Un soplo de piedad, de inteligencia, recoger el corazón, besarlo, sin pedir ni dar explicaciones. Mi educación sentimental no existe, que la belleza, lo excelso, me conmueva, me haga lúcido, sereno, ni dónde ni cómo pero junto a ti. Toda una vida, de improviso, sin orden ni concierto, principio ni fin. Que aventures, sepas, te consideres capaz, importa poco. Como si ayer fuese mañana duele. Tratar de discernir.


3

Como era Dios en su comienzo

─el que se invoca, se reza, se interpela─,

como acaricia el mundo en su principio.

En cualquier cosa que veo me acompañas,

en todo cuanto hago, pienso, digo,

en aquello que contengo y desconozco,

en lo que aparto por cobarde o miedo

─en tanto como quede por haber─.

Como si todo le habitara,

abrir los ojos,

tu presencia,

tus ingles y tu olor,

tu risa,

tu humedad

─y todo lo habitase─.

Donde quiera que mires, que alcance tu razón,

en los vividos huesos de los viejos, su dolor,

en la lumbre y las fogatas,

en el caldo del puchero,

en la piedad,

en el crio que llora y se levanta,

en la soberbia del necio,

en el más excelso de los cantos,

en la burla,

en las chanzas,

en lo procaz de la mierda,

en el vinagre,

en el asombro del vino,

en las palabras.

Y el primer cuerpo que besas,

y la boca de todos los amantes,

las manos,

la alegría

─como si Dios aun existiera

y el propio mundo comenzase─.


4

la plenitud

vistiéndose de largo

 

ese cubrirme en lo más hondo

tu presencia

 

esa muda impaciencia

que te anuda turbia

a mi costado

 

reclamando mi pasión

mi peso

mi codicia

 

todo tu ser

latiendo en mi dureza

abierto a mi desgarro.


5

la plenitud

de matarte y ver que resucitas

 

que tú misma te asombres

y supliques que pare

 

que la vida se escape

sin que importe la vida

 

que las fuerzas me falten

sin que alcance a matarte

sin llegar a morir

 

de tu boca aturdida

de tu rota mirada

 

y la piel extendida

el olor, tus humores.

 

Biografía

Antonio Manzano Molina (Úbeda, Jaén, 1955), vive en Madrid. Estudia Arte Dramático y su vida profesional transcurre en las finanzas. Forma parte del Grupo de Teatro Experimental Tiempo durante años. Escribe poesía desde que recuerda; teatro, una de sus obras Suspiros al aire gana el Premio Teatral Madrid Sur 2002; cuento, siete de ellos con el título de Errático Candor son finalistas del Premio La Sonrisa Vertical 1986; novela, Cuaderno de Tinta finalista también de La Sonrisa Vertical 1999, y una trilogía de ciencia ficción que está a punto de ver la luz. A colaborado con revistas y fanzines volanderos; con Y lo demás es silencio Antología de Poesía Española Contemporánea Volumen-2, Chiado 2016; y la Revista Literaria El Papagayo Verde 2024.

Ha publicado los poemarios, Mano a Mano, Playa de Ákaba 2017; Entre horas, Adarve 2019; Usura y Tributo, Cuadranta 2022. 

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