La poesía de Isabel nos adentra en los caminos de la manipulación, violencia y los detalles del amor. En los versos de la escritora Carvajal encontraremos la receta para luchar por nuestros ideales y convertirnos en el grito de libertad. Bienvenidos a la esperanza por dejar atrás la oscuridad y llegar a esa orilla de luz.
Se te olvidó la anestesia
Disfrazabas de amor
tu menosprecio y manipulación.
Fingiendo cuidados, me controlabas
para luego hacerme sentir culpable.
¡Y cuánto me dolía creerme
la causante de dañar nuestro amor!
¡Cuán insignificante me sentía
e inmerecedora de tu amor!
Sedada, aturdida y somnolienta
por tu engaño disfrazado de pasión.
Y sí, en el fondo,
me daba cuenta de lo que pasaba,
de lo que hacías...
Porque me sedaste.
Pero se te olvidó la anestesia.
Me inmovilizaste,
pero aún seguía consciente.
No podía reaccionar porque me podía más
este amor que te tenía,
porque mi cuerpo no se resistía a tus caricias,
porque mis labios perdían la batalla ante tus besos.
Y me convencía en la cama
de que este amor era eterno.
Pero se te olvidó la anestesia,
y el efecto del sedante se acabó.
Hoy tomo mis maletas, recobro el control,
y, al salir por esa puerta,
a tu manipulación le digo adiós.
Se te olvidó la anestesia,
y esa fue mi salvación.
Ámame a fuego lento
Amor mío,
trátame como a los postres que preparas:
con paciencia y ritmo constante,
no hagas pausas bruscas ni tengas olvidos largos,
porque el amor, al igual que el azúcar,
puede quemarse si no se derrite a fuego lento.
No me toques con prisa ni con manos frías,
acaríciame con ternura, porque como chef tú sabes
que el secreto está en esos pequeños detalles.
Báteme el alma como quien mezcla
una bechamel sin grumos,
suave, envolvente, sin romper lo delicado.
Que tus palabras sean como mantequilla tibia
fundiéndose entre mis capas
de miedos y sueños.
No me hiervas, no me congeles,
ámame a punto de nieve,
a la temperatura exacta
en la que un postre se vuelve perfecto.
Porque yo también he sido:
horno y llamas,
corte y sazón,
pero contigo, amor,
quiero ser receta nueva,
el plato fuerte de cada uno de tus días,
y el dulce final como postre en tu boca.
Ecos de un país herido
Llora la tierra que piso,
manchada por sangre de mi gente,
niños caen sin motivo,
víctimas de las balaceras.
Caminamos con la sombra
del miedo en cada esquina,
cada puerta cerrada
es un grito que se asfixia.
Asesinaron los sueños
de aquellos que buscaban paz,
esposas que lloran viudas,
hijos que se quedan sin hogar.
Un hombre valiente decía:
“con educación se termina la corrupción”,
pero su voz fue silenciada
por la violencia sin razón.
Pero, aunque la noche sea densa,
no nos dejamos vencer,
cada paso hacia adelante
es un acto de renacer.
El terror quiere doblarnos,
quiere hundirnos en dolor,
pero llevamos en el alma
la chispa de un luchador.
Confiamos en Dios eterno,
su luz en la oscuridad,
y si el destino nos golpea,
sabremos cómo avanzar.
Porque Ecuador no es solo llanto,
es también lucha y amor,
somos la fuerza de un pueblo
que camina con valor.
Biografía
Isabel Lucciola Carvajal
Gómez nació en Guayaquil, Ecuador. Actualmente, cursa la carrera de Ciencias
de la Educación, donde esta comprometida con el aprendizaje y la enseñanza. Es
Embajadora Cultural Internacional, en representación de Ecuador, del proyecto
social, cultural y literario: “Antología Internacional “Poetas Unidos por el Mundo”

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