Ir al contenido principal

Claudia Cárdenas Legarda (Colombia)


La poesía de Claudia es la bendición de la palabra, es el misterio, el poema, el orgasmo.  Las letras de Cárdenas es la ciudad que se derrama en medio de mi almohada. La tinta de sus versos nos dejará rastro en la piel, por nuestro cuerpo caerá todo su abecedario y sus escritos serán lava que fragua en nuestro volcán. Desde hoy perderemos la calma, el placer con sus excesos serán agua y sal robándole noches a la muerte y ganando prosa y versos libres a la vida. 

Sublime silencio
La ciudad se derrama
en medio de mi almohada
el mar se alebresta,
el viento se detiene,
la luna llora de rabia.

En medio de las sombras
grita el silencio de tu silencio,
me define la sombra de tu sombra,
me besa la nada de tu nada.

Me encierro en este cielo inhabitado
donde espero la bendición de tu palabra;
alfabeto, frase, libro del universo.

Tu palabra, promesa rota que no conoces,
escudo y arma que no necesitas.

Porque tu mano y tu rostro son silencio,
un divino silencio que roza y ama el universo,
el silente universo que no habla con palabras,

El sublime silencio, siempre.

Deja ya de morir
Busco en los astros lo que está en la piel,
busco en el reloj lo que está en el alma,
busco en el movimiento, lo que está en
la calma.

Busco en todos los rincones, sin saber
que quiero hallar.
Busco,
busco,
me adentro,
y lo único que encuentro
es la bendición de tu palabra,
esa voz diciendo:

"Deja ya de morir".

Soneto pervertido
Conjuras mi placer con tus excesos
suspendes estos versos en mi vientre,
por más que en el poema me concentre
agua y sal es mi centro, lo confieso. 


Empapas el pensil de mis lunares
con tu sabrosa lengua de laguna,
¿Cómo no amar el brillo de la luna
si me aprueba explotar en tus lugares?

Mi comisura deseando abierta
la lava que se fragua en tu volcán;
vida que abre y penetra cada puerta
al instinto olvidado en el desván,
provocas que mi cielo se pervierta
con tu éxtasis flotando en el diván.

Amor escondido
Hoy te vuelvo a soñar, casi a escondidas
robándole sus noches a la muerte
y ese beso negado por mi suerte,
reverdece en la sal de mis heridas.

Intento abandonar tu infiel saliva
aunque sea la tinta de mis versos,
pasión, mar carmesí de mi universo,
frenético velero que me aviva.

Pero levanté torres de Babel
en el pensil fulgente de tu pecho;
por mi cuerpo cayó tu abecedario.
Bebí de tu cicuta como miel,
tu frío adiós dejó en jaque mi lecho:
Así escondí mi amor en el armario.


Metáfora oscura
Noches de luna y llanto
Y, sin embargo, conmigo te llevo
como sombra,
como manta,
como patria,
como misterio,
como poema,
como orgasmo.

Noches de distancia y miedo
en las que legiones de fantasmas
te reclaman y me hieren
y, sin embargo, conmigo te llevo;
Como canción de lejanas llanuras,
como sueño del mediterráneo,
y como metáfora oscura.

Biografía
Claudia Cárdenas Legarda. Nace en Palmira (Valle del Cauca). 
Colombiana , 33 años.

Amante eterna de la palabra, con sus luces y sus sombras.
He participado en varios recitales poéticos y mis poemas se han publicado en algunas páginas web. 

Facebook: Claudia Cárdenas
Instagram: @claudismajoysalome
Twitter: @claudisymajo

Comentarios

  1. Que bueno es leer poesía. Jodorowsky dice que en nuestra poesía nos mostramos desnudos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Isabel Salas Domínguez (Venezuela)

La poesía de Isabel desnuda el verso sabio. Salas nos acaricia con cada texto y nos invita a fantasear con sus poemas eróticos. Sus letras nos cortaran la respiración, acelerará nuestra cadencia hasta ser cómplice de tanta desnudez porque su lírica nos llega encendida. El olor a carne, el fruto complaciente, todos los verbos gozando, nos liberarán de la sumisión hasta conocer esos mares prolongados del deseo. Abro la boca en gloria bendita para ti abro la boca acumulada desnudo el verso sabio verso jugoso que llena mi verbo aflorado verbo lamido que moja tu garganta fruto meloso complaciente mieles queridas que trepan a la boca por los dedos al pasearlos por la flor caliente al bañarlos de brío dedos rendidos entre los pliegues mieles sostenidas en las puntas mieles que abren las bocas bocas saciadas de mieles abro la boca en gozo deleitado para ti busco el bocado fuerte abro el sexo prendado en tu boca acomodo el verbo servido poso en tu boca

María Gloria Carreón Zapata (México)

La poesía de María Gloria nos hace reflexionar con calma. Mientras deambulamos de la mano del silencio sus versos posan sobre el firmamento para que nuestros ojos vieran a lo lejos a la florida primavera. En sus letras encontraremos sentimientos divinos, el frescor de la tarde, la belleza del paisaje y nuevos bríos.   Desbordante ilusión (Octava Italiana)   En el frescor de la tarde de otoño anduvimos la brisa, los caminos perdidos como tristes peregrinos el campo su verdura es prioridad sentimientos divinos, el sublime ocre de la belleza del paisaje disfruté de las aves, su lenguaje mostrando el sil tostado la bondad.   Desbordantes las aguas del riachuelo danzaban onduladas, por la orilla lograron salpicar la dura arcilla para que nazca solitaria flor y de tus ojos luz de mi esperanza, es chispa de fantástica ilusión en la realidad de la ficción la vida nos brindó mágico albor.     Nuevos bríos (Octavas Italianas)   Probé de la vida a

Karina Gálvez (Ecuador)

La poesía de Karina es aquella perla que brilla en la noche. Sus versos se convierten en caricias que maniobran a rienda suelta hasta convertirse en nuestro centro de gravedad. Su voz abraza sobre lienzo y lona, llevándonos al remanso de la fantasía donde se galopa de rosa en rosa y donde el poema se convierte en piel. Derramará ríos de prosa para llevarnos a lugares en los que nunca estuvimos, entre el alma y el deseo, llenando madrugadas hasta que el secreto se vuelva luz. Amazona Él, con su amor, me ha raptado como a Antíope raptó Teseo, y una guerra ha desatado entre mi alma y mi deseo.   En vano elevé mi pelta para huir de su mirada, pues sus ojos traspasaron cual sol entre mis pestañas.   Como Hipólita, ceñí en mi vientre un cinto lleno de magia, que él maniobra a rienda suelta en todas nuestras cabalgatas.   Y es que, igual que Belerofonte, sobre Pegaso revuela.  Sus alas, que lo hacen libre, me vuelan a una luna llena.   Talestris y Ale