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Yankilé Hidalgo (Cuba)

Yankilé, la poeta del nombre fiable. Va robando sueños al azar para ir estrenando un cúmulo de sonrisas entre sus lectores. Sus valientes letras la hacen una mujer con agallas, y aunque lleva rabia en los mil costados, la hemos visto columpiándose entre la belleza de su inocencia y sus versos copados de esperanza, aquellos que sacuden estrofas sobre su boca llena de nobleza para definir el destino no solo suyo, sino también el de los vivos y el de sus muertos. Sin mucho esfuerzo He visualizado tus manitas cuando tomaban algunas hojas de algún jardín al que creías enorme ante ti Te imagino dando tus primeros pasos, Acariciando un perro Alegrándote al ver tan cerca el mar. Dime, ¿en qué momento te volviste tú en el canalla que hoy eres, Juan? Robando sueños al azar, Arturo, con ese rostro amable y bonachón y un cúmulo de sonrisas por estrenar. ¿En qué momento, Pedro, sorprendiste al mundo con una falsa promesa y una ferviente inútil castidad tan intransi...

Francisco Trejo (México)

Francisco escribe con una fuerza de viento inusitado, que es la forma de mostrar su indómita marea poética. La sensibilidad de su alma, se transforma en un mar de palabras donde el silencio no existe y sus versos nos harán sentir la boca seca, la que saciaremos con la lectura de sus poemas que caen y revientan hasta hacernos sentir vivos y será el momento de cubrirnos el rostro con las manos pero dejaremos abiertos los oídos porque su voz es el rayo que parte, es refugio en la tierra. Nacer es caer y reventar en sangre. —Caigo lo que pesa el coral de mi cerebro—. El alma es mar: vino a romperse en los acantilados. Cuando nace un hombre, antes de sentir el pecho de su madre, recibe un golpe: el llanto es la queja de estar vivo. —Yo prolongué mis lágrimas—. Inconclusos y cadaverales, retratamos aspectos que nunca permanecen. No concluimos la luz del nacimiento. Somos destellos ofuscados. Somos presas del oprobio en la vagina sofocante del mundo. Dicen que el silencio no e...

María José Carrera Pacheco (Ecuador)

La poesía de María José en su incansable afán por construir, desborda en gracia y sinceridad. Quienes la conocen o han disfrutado de sus escritos saben que su pluma fija la historia y el éxtasis vive en sus yemas. En los versos desbocados de Carrera, podemos sentir el calor de su alma atravesando el precipicio y no son sus letras sino sus ojos los que te han contado más de la cuenta. Antes de irse, abrirá esa puerta poética y dejará el sol en tus cuencos porque ella es verano y sus palabras fabrican surcos bajo las olas de la piel. Visitantes del tiempo Somos habitantes de la misma tierra Pero la eternidad nos separa. Sabes que solo hay minutos de distancia Mas yo estoy convencida: hay una muralla. Existe un abismo entre tus brazos y mi cintura, Un cataclismo de ideas absurdas. Somos un mar de asfalto y fatalidades, No habrá perdón de ti ni de nadie Si llegase yo a escaparme Una vez más –y para siempre– De tus más grandes verdades. Pero es que somos ta...

Elsye Suquilanda Jaramillo (Ecuador)

Con los versos de Elsye, todos podremos acariciar los sueños. Nadie, absolutamente nadie será abandonado, porque para esta Ecuaterrestre, quien ama a un perro surrealista, siempre habrá un mañana en el que algo bello ocurrirá. Ella, quien reside en Berlín, pero que nació de una línea imaginaria, nos comparte su poesía de bragas doradas, con magistrales sonidos, contagiándonos de un revolcón de sensaciones. Suquilanda te espera siempre,  y seguirá navegando por la literatura, derrochando ese talento/fuerza, porque vive convencida que el futuro está en las patas divinas. Los Jugos de la Sucre Sol intenso escandinavo en las calles empedradas de un Quitiritero cielo cerquita José brinda un jugo con sombra el sombrero de Totora retoca las tormentas tropicales oxígeno ventila sus amores Sor - oche cruza desapercibida ha salido del claustro a la peluquería Tocan una rola de los 50s en la radiodifusora del pupo un perro surrealista es acariciad...