La poesía de Abel destaca cada camino libre. Sus versos sujetan pesares, luego perdonan los rencores y la libertad se vuelve carne ligera y tibia. Su palabra se hace tinta, va derramándose en los poemas que respetan el silencio mientras su voz se desata tomándose la vida. Amelia y Amanda Amelia se empaña de un recuerdo ingrato y Amanda se manda con el odio barato. Amelia contamina su boca de chismes inciertos y Amanda abandona su calma, que está sin alma. Ellas no se conocen, son vecinas añejas que sujetan pesares y Amelia peca de inofensiva, con sus pecas sensibles. Ellas no se hablan, son reinas del vocablo libre coqueto y Amanda se ríe sonrojada, por el silbido inquieto. Amelia cambió su hábito deseable, por la dieta visual; se negó a volver amar, sin obedecer a su intuición. Desencadenó una barrera en su conciencia abandonada y jamás volvió en sí, por no olvidar que fue de mí. Amanda se calumnia de soltera,...
Espacio de publicaciones culturales donde la palabra del otro se transforma en poesía. Aquí mostramos el arte de poetas locales e internacionales. El poema abraza con fuerza y nos inspira a recorrer ese hermoso camino de la literatura desde Ecuador hacia el mundo.