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Entradas

Ángel Cóndor Gordon (Ecuador)

La poesía de Ángel es su confesión. En sus versos existen tantas marcas aprisionadas para siempre en su vaivén. Para lo que han nacido sin un camino la palabra se torna como esencia de la vida, la guía que marchita cualquier silencio lento.  Cuando el poema de Cóndor asoma, el aroma de todas las cosas se transforma. Criptas De rodillas sobre el confesionario, en tu mano mezquina, has de portar un rosario, escucha pues bien mi confesión, indigno ser que pretende manejar el poder de la religión. Hipócrita será aquel que pretenda hacer acto de sabiduría, balbuceando en sus discursos grotescas palabras consolidadas en llanuras de habladuría; has de intentar ser pulcra imagen de pureza y sabiduría, más no sabes cuánto mi ser ansía, que de entre la oscuridad, infernal y sombría, despierten los fantasmas de tus promesas vacías; pues tanto la rosa de inmenso aroma, llena grandiosa la catedral de antigüedad rocosa; tanto la misma, con espinas ensangrentadas de la sangre de los feligreses; ...

René Gordillo Vinueza (Ecuador)

La poesía de René llega al cuerpo como si fuéramos un estuario. Los versos de Gordillo rigen el recorrido del retorno de una realidad impecable. El sonido del mar, se asemeja al eco que producen sus letras y la memoria navega por el tiempo como si el poeta fuera un lugar. Ha pasado un pájaro por encima del patio, primero llegó su canto, luego su sombra en el cemento, después el sonido de sus alas. En mi mente son tres instantes   En el pájaro solo el vuelo. (De Poemas de mi patio y de otros lados)   Un lugar El agua tiene un Agua que la conduce,                                                           el espíritu tiene un Espíritu que lo llama.       ...

Karla Páez Yánez (Ecuador)

La poesía de Karla se abre paso en la estampida. Sus versos confabulan para verse vivos en los ojos y van desenredándose para perpetuarse en el limbo. Las letras de Páez llegan a tiempo, remando sin parar y retumban en la línea de la vida como el eco que se resiste pero que se hace nuestro.   De espaldas No habrá cordel para perpetuar lo íntimo. Tampoco una casa que conjeture sin error su sombra ni hormigas que den con lo que quede del día. No habrá perro que quiera sernos fiel ni gato para encararnos de reojo. De haber sido amantes desenterrados nos habrían encontrado de espaldas. Nada nacerá siendo nuestro ni un aguacate ni el sueño de un hijo. Ni siquiera lo ajeno caerá en el jardín para ser medio nuestro.   (Inédito)   Confabulación para mi abuela Algo en ti resiste: como la física improbable que les encuentras a los dobladillos como el origami de papel brillante de galleta colmando de luz tus cajones como tus listas ...

Katherine Mera Pereira (Ecuador)

La poesía de Kathe llega como tinto de verano. Sus versos rasgan el cielo sin pudor hasta desplumar el plexo solar. Nos abraza fuerte en cada poema, como si el amor fuera perfecto. En sus letras nace la emoción, el susurro galante, la identidad, la sinfonía. 25, julio de 2018 Una tarde h ablábamos del amor, filosofía barata condimentada con h umor oscuro la palabra amor debería escribirse con “ H ” amamos con el h ígado y acabamos esterilizados o envenenados.   Amor con “ H ” que h iere y repara durante la conquista h ilvanamos dulcemente a la presa, h asta que caiga rendida o h undida, nos h urta la razón y nos quita el piso y cuando las alas nacen en el omóplato, nos glorifica al paraíso, o nos pesan por lo que no dejamos ir.   Amor se debería escribir con “ H ” porque se h ace o se des h ace h uele a jazmines o a riesgo de h uir en estampida amor con “ H ”, porque cuando escasea duele hasta los h uevos.   De cualquier forma, ...